- ¿Cuántos años lleva 'Chocolatería Luciano' viniendo a la Feria de Albacete?
- Somos los segundos feriantes más antiguos dentro de los que conforman lo que es el Paseo de la Feria. Primero se instaló el stand de Helados Rueda y luego mi suegro. Definitivamente como chocolatería se estableció dentro del ambiente ferial en 1964 pero ya con anterioridad mi suegro trabajaba con la harina en el molino que se encontraba muy cerca del recinto ferial.
-¿Cuántas generaciones han pasado por esta chocolatería?
- Por aquí han pasado tres generaciones de personas pertenecientes a la familia pero infinidad de trabajadores adicionales de distintas edades. A muchos de ellos les apasiona trabajar aquí en feria, año tras año repiten y si no las recomendaciones sobre nuestro buen hacer nunca faltan. Uno de nuestros trabajadores más ilustres fue Javier Avilés, coordinador del Foro de Participación.
-¿Solo viene a la Feria de Albacete o visita alguna otra?
- Sólo venimos a la Feria de Albacete. No nos lo tomamos tanto como negocio sino más bien como tradición.
- ¿Cuántos churros se pueden llegar a vender durante los diez días de feria?
- No podría decir una cifra exacta porque nunca nos hemos parado a contarlos. Pero en un año en el que la Feria de desarrolle con el consumo habitual, no este 2011 o el año pasado, podemos llegar a gastar en harina lo mismo que consume una pequeña panadería en cinco o seis meses.
-¿Cree que esta chocolatería es un lugar de parada obligatoria para los albaceteños?
- Siempre lo ha sido. Tenemos una gran clientela fija que puede pasar por aquí prácticamente todas las noches de feria. Pero de todos modos los tiempos han cambiado mucho y ahora a las dos de la madrugada el paseo ferial se encuentra vacío todo lo contrario a lo que sucedía hace unos cuantos años. También influye mucho el clima años como este de tanto calor, la gente no quiere beber chocolate.
- ¿Cómo ha cambiado su producto a lo largo de los años?
- Yo creo que precisamente la clave del éxito de esta chocolatería es lo poco que hemos cambiado nuestros productos, sólo lo estrictamente necesario. Antes recibíamos el chocolate ya hecho desde Villajoyosa, pero unos cuantos años después esta empresa cerró y nos cedió la receta de su chocolate prometiendo que variaríamos algún ingrediente, así lo hicimos. Nosotros hacemos un chocolate con un estilo muy valenciano,uno más espeso que por ejemplo los chocolates que se toman en Cataluña. Y también cuidamos mucho la tradición a la hora de tomar una taza de chocolate, lo que la clientela agradece mucho. Siempre se debe servir el chocolate a la taza en un servicio completo que recibe el nombre de marcelinas, es decir, en taza y plato de porcelana.
- ¿Qué tiene de especial la Feria de Albacete ?
- Es una Feria muy completa que ofrece una infinita gama de posibilidades a todo el que se acerca y que muchas veces nosotros mismos no nos damos cuenta de ello. Para todos los que trabajamos dentro de ella es otra feria muy distinta pero no por ello menos agradable. Pero si miro desde un punto de vista personal yo este año sí que pediría que refrescase el tiempo y así los visitantes quieran un buen chocolate a la taza.
- ¿Podría contar alguna anécdota que haya ocurrido durante sus muchos años de profesión?
- Una situación típica que suele ocurrir es la discusión entre dos personas a la hora de pagar. O los diversos tratos que se cerraban en nuestras mesas. Los implicados elegían un lugar tranquilo dentro del ambiente ferial para crear estos acuerdos.





