El empleo sigue siendo el caballo de batalla de los discapacitados. El mayor problema que sufre el colectivo. Si las barreras sociales ya son un handicap para su normalización en el mercado laboral, ahora la crisis y el desempleo se ceba especialmente con el sector de la discapacidad, que comprueba día a día cómo las grandes empresas siguen incumpliendo la obligatoriedad, por ley, de tener en sus plantillas al menos al 2% de discapacitados.
Viendo que el empleo es una de las mejores herramientas para conseguir la integración del discapacitado, muchas organizaciones empezaron a montar centros especiales de empleo, cuyos puestos de trabajo son subvencionados por las administraciones públicas, especialmente por el Gobierno de Castilla-La Mancha. Sin embargo, y con la deuda actual que está soportando esta Comunidad Autónomas, estas ayudas no están llegando lo que pone en peligro el sostenimiento de los puestos de trabajo.
En el marco del Día de la Discapacidad de la Feria de Albacete, el presidente de Cocemfe-Fama, Marcelino Escobar, aseguraba que desde las organizaciones de discapacitados se están realizando «importantes esfuerzos» para mantener estos puestos de trabajo, pero «necesitamos el apoyo de las instituciones públicas porque si no vendrán los despidos».
Escobar advertía que para un discapacitado es difícil, por no decir casi imposible, conseguir un puesto de trabajo en el mercado laboral, máxime si se tiene en cuenta el número de desempleados que hay en este país, por lo que estos centros especiales de empleo se convierten en su única salida para lograr la normalización y mejora su calidad de vida. Sin embargo, «las ayudas no nos llegan y el 2% que marca la ley para las grandes empresas se sigue incumpliendo».
El presidente de Cocemfe-Fama aseguró que son más de un millar los discapacitados que en Albacete trabajan en la actualidad en los centros especiales de empleo y por ello pidió que la deuda pendiente de cobro que tienen ésta empiece a llegar, porque «si no afectará a los puestos de trabajo». Además, Escobar puntualizó que tanto administraciones públicas como empresas deberían demandar los servicios de estos centros especiales de empleo para garantizar su futuro y evitar que se tengan que reducir jornadas laborales y salarios. El presidente de Cocemfe-Fama, que no supo precisar el alcance de la deuda que la Junta de Comunidades tiene con estos centros especiales de empleo de Albacete, avanzó que el próximo lunes mantendrán una reunión en Toledo con el consejero de Empleo para «tratar de solucionar la deuda que tenemos pendiente, que corresponde al año 2011, y para analizar qué políticas laborales se pueden ir desarrollando para impulsar el empleo en el mundo de la discapacidad».
Lagunas educativas
En el campo de la educación, el presidente de Cocemfe-Fama indicó que habría que hacer un esfuerzo para acabar con la laguna educativa que tienen los grandes discapacitados cuando terminan la Educación Secundaria. «Al terminar el instituto ya no tienen donde ir, nos metieron en educación de adultos, pero el programa no es el adecuado para este perfil; lo ideal sería que las organizaciones impartieran cursos formativos para estos jóvenes con necesidades especiales que necesitan una formación muy concreta».
En el día de ayer, el rabo de la sartén se tiñó de color naranja para recordar que 'Juntos Podemos'. Un total de 34 asociaciones de discapacitados que conforman el Consejo Municipal de Personas con Discapacidad reunieron a más de 300 personas, entre afectados y familiares, para montar una cadena humana naranja con la que hacer un llamamiento a la sociedad albaceteña para que caminemos juntos hacia la solidaridad, la comprensión, la normalización y la integración del colectivo. Tras la cadena humana y la suelta de globos que realizó la alcaldesa de la ciudad, Carmen Bayod, la Asociación de Daño Cerebral Sobrevenido de Castilla-La Mancha (Adace-CLM) se encargó de dar lectura al manifiesto titulado 'Compromiso ante la adversidad'.
Así, Javier Martínez Pérez se congratuló de que en la actualidad se esté «reenfocando la política de atención a las personas con discapacidad partiendo de la base de reconocer que este grupo poblacional no es vulnerable por encontrarse en sí mismo en una situación de discapacidad, sino por su interrelación con el medio y la sociedad en que habita y en la que aspira a realizarse como ser humano».
Aun con todo, los discapacitados dicen ser conscientes de los grandes desafíos que quedan por emprender, «las limitaciones a las que se enfrenta todavía en el mundo la persona con discapacidad y que van a depender fundamentalmente de barreras de orden material, económico, social, político y cultural que todavía cohabitan en nuestra sociedad». En este manifiesto, Ana Lara y Pilar Martínez manifestaron el compromiso de los discapacitados de colaborar para hacer de Albacete «una ciudad sin barreras de cualquier índole, para que este grupo poblaciones pueda, en igualdad de oportunidades y con el máximo nivel de libertad y autonomía posible, llevar el tipo de vida que valoraría y elegiría si dispusiera de los medios apropiados».
También manifestaron «el empeño de seguir actuando para lograr la igualdad en el trato para toda la ciudadanía, aportando ideas y haciendo una crítica constructiva» y su esperanza «por conseguir una sociedad más justa que respete las capacidades de cada persona».
Finalmente, el Consejo Municipal de Personas con Discapacidad también reclamó a los poderes públicas que genere recursos presupuestarios suficientes para mantenerlos y desarrollarlos y reivindicó a estamentos políticos, sociales, económicos y cultural «el reconocimiento de los derechos que entendemos inherentes a nuestra condición de ciudadanos con capacidades diferentes».