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Pleno y plano aburrimiento

FERIA TAURINA

Pleno y plano aburrimiento

14.09.11 - 00:54 -
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Plano y pleno aburrimiento. Es el resumen del festejo sufrido ayer en el coso albaceteño en una Feria que no arranca hacia el éxito. Todo muy mediocre, a medio gas, muy tibio. Un espectáculo gris y descolorido que así fue el nombre del colorao lidiado en sexto lugar y que los hados hicieron que su nombre definiera perfectamente la corrida ferial.
Buena culpa del desaguisado lo tuvieron los seis toros de El Torero, una corrida muy desigual de hechuras, algunos muy feos como el zancudo tercero y además muy pobre de presentación, al límite. Toros sin rematar y además mansos y descastados, uno a uno, salvo el cuarto, manejable y noblón y los dos primeros complicados. Encierro para olvidar y para colocar en la lista negra.
Y digamos que tampoco los toreros llegaron especialmente convencidos y motivados, El Cid y El Fandi, con más actitud Rubén Pinar en su tierra en la que de nuevo se le resiste un triunfo grande en el abono ferial. Por lo menos puso empeño. Con decir que en media hora incluyendo el paseíllo ya se habían pasaportado dos toros ya es sinónimo de lo mal que comenzó el festejo. Primero El Cid, al que se le ve muy de vuelta y al que parece que le pesa mucho cada tarde. Estuvo precavido y muy gesticulante con el astado que abrió el festejo, que gazapeaba y no era claro en sus cansinas y renuentes embestidas. El sevillano no tardó ni un minuto en perfilarse para matar. Después de un pinchazo y una estocada fue pitado. Primera capitulo del tedio. Las mejores hechuras del lidiado en cuarto lugar hicieron presagiar que podía embestir. Y así ocurrió. Un puyazo fue suficiente, en la línea de cada tarde, pues el tercio de varas está resultando un trámite más. El sevillano quitó por delantales para brindar su faena a Dámaso González, iniciada con una tanda aseada y acelerada ante un animal de clara embestida que pedía más distancia. La segunda tanda fue muy templada, bien construida. El camino , la referencia para el transcurrir de la labor muleteril era esa, pero no fue así pues la siguiente bajó el nivel, más en la cercanía del astado, ahogando entonces su protestada embestida.
El nivel iba a menos, pues en los inicios del toreo al natural se vio sorprendido en dos ocasiones, aunque luego tres naturales fueron de bella ejecución. De nuevo toreando muy cerca de los pitones, El Cid declinó su toreo hacia los circulares, algunos citando por la espalda. Tibia faena, no contundente finiquitada de una estocada desprendida. Había que premiar pues parece que está en el orden del día de acta tarde y se hizo con una oreja, que no tuvo mucho peso.
Sin opción
Se hace difícil comentar que El Fandi se fue de vacío de la plaza de Albacete. Así fue porque sus dos toros no le dieron opciones para nada, el por lote de la corrida en la que falló El Torero, una ganadería que fracasó estrepitosamente. Una larga cambiada fue el recibo del diestro granadino a un toro lavado de cara, sin remate. Llegó su momento central de cada tarde: las banderillas y por unas u otras cosas no fue tercio para enmarcar, más bien irregular. El primer par de los rehiletes cayó reunido, el segundo fue mejor y más espectacular y en el tercero solo clavó un arpón.
Ya entendió el torero en sus carreras en el tercio comentado que el burel ofrecía complicaciones, un animal que derrochó peligro, que colaba en sus arreones cuando embestía por un pitón o por otro, sin que pudiera descartarse que tuviera algún problema en la vista, lo que aumentaba sensiblemente las dificultades. Toro incierto y con problemas no hubo otra solución que machetearlo por la cara y darle la lidia que se le da un toro tan complicado, que no es otra que pasaportado con dignidad para el torero. Media estocada y dos descabellos tuvieron la reacción del público de una leve división de opiniones, sobre todo por la levedad del tiempo en el que estuvo delante el torero, ¿para qué más en una situación así.
Carbonero
El carbonero que salió en quinto lugar también fue manso, pues desde que salió a la arena ya rehuía la pelea con ganas de marcharse cuanto antes de aquel recinto. Se le picó mal y hasta cuatro pares de banderillas colocó el torero, una de ellas al violín con más acierto que en su anterior oponente.
Respondió de esa forma a la petición del público, que esperaba mejor suerte para el torero, pero tampoco, muy manso y siempre buscando las tablas. El comienzo de la faena fue de rodillas y su continuación no era otra que intentar que no se fuera por su rajada condición hacia las tablas. Era una misión imposible, pues la corrida no tuvo ni fondo ni forma. La estocada final cayó trasera, necesitó de un descabello y el público que llenó tres cuartos del aforo se pronunció con una ovación para el torero.
Huidizo
También huidizo fue el primero del lote de Rubén Pinar, que se defendió e hizo sonar el estribo en el tercio de varas. El toro de feas hechuras, zancudo, muy alto, tenía presencia caballuna. El tobarreño salió decidido y mostró su oficio y capacidad en tono alto. Fueron los cauces por los que discurrió la primera fase de la faena en la que el torero tuvo la virtud de dejar la muleta bien colocada en cada embestida para lograr la ligazón y aumentar la intensidad que la movilidad del astado daba. Cuando la faena tomaba altura sufrió un desarme al citar con la izquierda, continuando con la derecha para de nuevo tomar vuelo el quehacer del torero. Se volcó a la hora de entrar a matar tras el pinchazo previo y resultó enganchado sin consecuencias. Dio la vuelta al ruedo.
Al sexto le cortó la comentada oreja después de una faena de torero capaz y habilidoso en al que destacó la templanza meritoria de series con la mano derecha a los que le faltó la emoción que el toro debió aportar. La estocada cayó baja, pero se premió la voluntad innegable y la decisión. Un espectáculo descolorido como el nombre del último toro. Para olvidar. ¡Qué aburrimiento!
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Rubén Pinar toreó con mucho oficio en su lote, destacando los momentos con la mano derecha. :: MANUEL PODIO

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