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Otros modos en los paritorios

REPORTAJE

Otros modos en los paritorios

29.08.11 - 01:09 -
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Algo está cambiando en los paritorios. El Hospital de Albacete está dando pasos para humanizar los partos. Se acabaron los enemas y los afeitados de pubis por rutina, también la prohibición de ingerir líquidos si a la mujer le apetece beber agua. Incluso se anima a las parturientas a que se muevan con libertad y a que adopten la postura que les resulte más cómoda para combatir la sensación de dolor.
El empujón lo han dado las propias madres, «a mi me empezaron a llegar planes de parto que ruedan por ahí en Internet, nos dimos cuenta de que algo tenía que cambiar», admite la supervisora de matronas del Complejo Hospitalario de Albacete, Llanos García Núñez. Las mujeres pedían otros modos de parir, alumbramientos menos instrumentalizados en la medida de lo posible, más respetuosos. Y, sobre todo, más información y que no las dejasen al margen en un momento en el que ellas son las protagonistas. Así las cosas, los cambios empezaron a aplicarse hace un año. «Ahora les explicamos cómo se trabaja aquí y qué protocolos tenemos», explica esta matrona. Una información que está colgada en la web del hospital desde hace unos días. Este plan de partos del Complejo Hospitalario de Albacete permite a la mujer dejar por escrito sus preferencias para el día del alumbramiento. Aconsejan a las futuras madres que lo completen entre la semana 28 y la 32, con la ayuda de su matrona de Atención Primaria. Eso no quita que si surge alguna complicación en el momento del parto, se vayan a aplicar los protocolos médicos establecidos.
Solo cuatro salas de dilatar
En este documento se explican los distintos momentos que vivirá la mujer, desde su ingreso en el hospital, hasta el alumbramiento. Se advierte también de las limitaciones del centro; por ejemplo, se avisa de que el hospital no tiene «un profesional por gestante» por eso, aunque se intenta que a lo largo de todo el proceso sea la misma matrona quien atienda a la mujer, y en el hospital trabaja un equipo de 23, no siempre es posible, todo dependerá de la «presión asistencial» del momento.
También depende del número de partos que haya en ese momento el que la mujer pueda estar sola en el momento de la dilatación, pues el hospital solo dispone de cuatro habitaciones de dilataciones, dos de ellas susceptibles de ser dobles si en ese momento hay más de cuatro mujeres en parto.
«Tenemos muchas carencias de tipo físico», se queja el jefe de ginecología del Complejo Hospitalario, Gaspar González de Merlo, «este paritorio nunca ha crecido de una forma adaptada a la atención al parto, eso implica que no podamos ofertar más calidad a las pacientes».
Para empezar, apunta que el servicio debería tener un anestesista propio y contar con un quirófano para urgencias ginecológicas y obstétricas, «funcionaríamos mejor, más cómodos y con un parto más humanizado». Estos problemas podrían solucionarse a la vuelta de unos cuantos años, pues recordemos que el plan de ampliación del hospital contempla la construcción de una nueva maternidad.
Episiotomía
Con todo, insisten en que lo que se intenta es que el parto sea «lo más fisiológico posible». Las albaceteñas deben saber que la episiotomía, ese corte que en ocasiones se realiza para facilitar la salida del bebé y evitar desgarros, «solo se hace en casos estrictamente necesarios, no por rutina», dice la supervisora de las matronas.
Igual que la rotura de la bolsa o la monitorización fetal que aunque es continúa en el momento de la dilatación, ahora se informa a la mujer de por qué se hace. Igual que cuando se administra a la parturienta oxitocina, «a veces es necesario, por ejemplo, cuando un parto se detiene». Y es que, advierte García Núñez, «el parto natural está muy bien, pero debe tener una seguridad», que apunta que «a la hora de la verdad» las mujeres quieren tener la «seguridad» de que todo marcha bien, «y, a veces, para dar esa seguridad hay que recurrir a la técnica, lo que hay que hacer es explicarles qué hacemos en cada momento y por qué».
Piel con piel con el bebé
Con todo, la supervisora de las matronas del hospital asegura que la personalidad de la mujer y su forma de afrontar la vida tienen su reflejo en los partos.
Sobre aquellas mujeres que deciden dar a luz a su hijo en casa, se muestra respetuosa pero también cauta, «claro que se puede parir en casa, siempre se ha parido aunque los resultados de los partos hace cien años no son los actuales; ahora bien, hay que asumir los riesgos, la mujer que esté dispuesta a aceptarlos, pues adelante, perfecto».
Y una vez que se ha parido, el bebé con la madre. Los recién nacidos ya no son llevados a nidos en el hospital, como se hacía hasta hace unos meses, sino que se queda con la madre «piel con piel, para que se inicie la lactancia de una forma espontánea, así cuesta menos». Asegura la supervisora de matronas que la mayoría de las madres salen del hospital dando el pecho, «tenemos una tasa alta sí, pero el primer mes es clave y es trabajo de Atención Primaria que se mantenga».
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