Cerca de las doce de la mañana de ayer, el féretro con el cuerpo sin vida de Manuel Montoya portado a hombros por sus compañeros daba la última vuelta al ruedo en la plaza de Albacete. Y salía por la Puerta Grande hacia la etenernidad. Era el homenaje póstumo de la práctica totalidad de profesionales de todos los escalafones de Albacete y de otros lugares, también aficionados, familiares y amigos.
La muerte de este torero de plata ha dejado conmocionado a sus compañeros de profesión, banderilleros, picadores y matadores de toros. Javier de Esperanza y 'Monchete' se mostraron consternados nada más recibir la noticia, teniendo en cuenta que con el malogrado torero tenían una relación de amistad muy fuerte.
Manuel Montoya contaba con treinta y ocho años de edad y deja viudad y dos hijas de corta edad. Comenzó su carrera profesional por las capeas de la provincia para luego apuntarse a la Escuela Taurina de Albacete, donde destacó en su etapa de novillero sin picadores, especialmente en los festejos nocturnos de promoción, en los que ya dio cuenta de sus buenas condiciones para el toreo, hasta el punto de que varios apoderados importantes siguieron con interés la trayectoria de aquel novillero que despuntó en esta etapa en una novillada en Alcalá del Júcar y distintas localidades serranas de la provincia.
Debutó con picadores también con éxito, destacando en una novillada de Feria en su presentación en Albacete, el ocho de septiembre de 1989 toreando junto a Manuel Caballero y Jesulín de Ubrique una extraordinaria novillada de Samuel Flores para luego destacar también en un festejo en la plaza de toros de Lorca toreando con Julio Aparicio.
Los éxitos alcanzados hicieron que se fijasen en sus cualidades taurinas apoderados de renombre como fue la célebre casa Martínez Uranga, siendo Javi Martínez, quien se responsabilizó de su carrera. En su etapa novilleril, Montoya fue declarado triunfador de la feria valenciana de Algemesí, luego indultó en Francia un novillo de Guardiola para posteriormente tomar la alternativa en agosto de 1996 en San Clemente (Cuenca) con El Molinero y El Califa en el cartel.. Las cosas no le fueron excesivamente bien y decidió cambiar de escalafón comenzando a torear en 2003 a las órdenes de Dámaso González, para después acompañar a Luis Francisco Esplá, Manzanares padre, César Rincón, César Jiménez y, en los últimos años, Rubén Pinar, con el que ha toreado la temporada de 2010 y en la actual hasta la pasada Feria de San Isidro, que fue la última vez que Manuel Montoya toreó de luces.
«Lo hemos sentido todos mucho. Ha sido una pena que haya tenido este final tan dramático. Cuando estaba centrado en su profesión era un banderillero muy bueno, muy poderoso con el capote y con las banderillas fue efectivo y espectacular. Hace un año lo llamé para que toreara conmigo, porque era un buen profesional. Comenzó a tener problemas personales muy fuertes este año y toreó conmigo hasta la Feria de San Isidro, porque de la forma que estaba no podía seguir toreando. Es muy triste todo, pues le tenía mucho aprecio. La vida es así de cruel a veces», aseguró Rubén Pinar, el último matador con el que toreó en su cuadrilla.
En una entrevista realizada hace dos años para el programa taurino El Percal, Manuel Montoya hizo un balance de su carrera y filosofía taurina. « Tres años después de tomar la alternativa comencé a torear novilladas sin picadores y lo que más me sirvió fue cuando me coloqué en 2003 con Dámaso González. Después fui con figuras como Esplá, César Jiménez, César Rincón , luego otra vez con César Jiménez . Me considero un torero más bien poderoso, pero cuando sale un toro sale arreando paso miedo. Con el capote tengo más facilidad, pero con las banderillas lo paso bastante mal. En este tercio no suelo pensar previamente lo que voy a hacer. Un par así surge de la inspiración del momento. No cuando triunfa el matador. Si César Jiménez hubiese cortado dos orejas en Valencia o Madrid. A los toros hay que darles los capotazos que necesiten y dárselos lo mejor posible, por abajo, tirando de él y sin que enganche, entonces no perjudica tanto», afirmó momento, Montoya.