Los tiempos cambian. Si en los años cuarenta los albaceteños que respondían al nombre de Juan se contaban a cientos -había 1.994 orgullosos juanes en el Padrón-, hoy le quitan sitio en el Registro Civil denominativos más 'originales'. Juan es un nombre fácil, corto, de fonética varonil y muy albaceteño, ya que no deja de ser el del Patrón. Sin embargo, de los cerca de 2.200 niños que se inscribieron el año pasado en la capital, en torno a la mitad varones, sólo crecerán veinte presumiendo de estas cuatro letras.
Hasta el 21 de junio, el Registro Civil contabilizaba seis juanes nacidos en 2011. El nombre se mantiene, ganándole terreno a otros más modernos, como Cristian, pero no tiene la fuerza de otras épocas.
Según las cifras del Instituto Nacional de Estadística, en los años treinta la provincia tenía 1.627 juanes, cifra que aumentó en la década de los cuarenta hasta 1.994 juanes y bajó a 1.798 en los cincuenta. Los juanes siempre superaron el millar hasta llegar a los años setenta. En la primera década de 2000, la provincia contaba con 315 juanes, por encima de los pepes y los pacos, que no llegaron a esa cifra.
Así, aunque se pueda decir que los juanes sobreviven, no están teniendo tanta suerte las juanas, de las que sólo se cuentan 17 inscritas en los padrones en la primera década de 2000. En la misma tendencia está Llanos, con 26 inscritas frente a 494 martas, aunque también hubo dos docenas de María de los Llanos. En todo el año 2010 el Registro Civil sólo tuvo noticias de tres llanos.
Si cada año nacen en la provincia en torno a cuatro mil niños, también hay miles de padres buscando nombres irrepetibles, tradicionales, modernos o simplemente, extremadamente originales.
Originales
Entre los nombres más peculiares que han pasado por el Registro de Albacete destacan María del Tiscar, Marilú del Carmen, Mariyka, Minervino, Narval, Ninfa-Serafina, Onasis de Jesús, Orosia, Pedro-Regalado, Reusmila, Sandro, Trifona, Ulinda, Admiración, Afrodisio, Alodia, Aguas Santas, Benicio, Brunequilda, Carpofora, Clarencia, Civicio, Cunebunda, Cremades, Crimilda, Delirio, Diosinda, Diamantino, Eduplina, Efrén-María, Elías (para mujer), Elviro, Emilesia, Espino, Euspicio, Felicinda, Flor de María, Fraterno, Generosa, Infinita, Leidy, Librado, María de la Granda o Venustiniano.
Y eso que aquí no vale todo. Cuando un padre llega al Registro con un nombre inusual, se le piden documentos y pruebas que acrediten que no es inventado. Si, finalmente, el nombre elegido no se admite, se le da un plazo de tres días para pensar en otro y, si pasado ese plazo, no se ha decidido, será el juez quien dé nombre al niño.