Hace unos años, cuando estaba de cura en Hellín, alguien, en tono de confidencia, me dijo que allí muy cerca de la Parroquia se estaba traficando con droga. A mí me costaba mucho creer que entre aquellos amables vecinos alguien se dedicase a este criminal oficio de vender droga. Pues bien, el otro día ví anunciado en la prensa un macro-juicio en la Audiencia de gentes que venían de Hellín. ¿Serían algunos de aquellos que han caído en la ratonera? ¡Qué triste realidad, vivir para ver!
Pero lo que ya me faltaba ver es que a mis setenta años por primera vez alguien me ofreciera droga. Salía una mañana de domingo con mi chandal a hacer un poco 'footing' y en la escalinata de mi puerta me encuentro con un grupo de jóvenes, ya mayorcitos. Después de decirles amablemente buenos días, les pregunto de cómo tienen aguante para estar tantas horas allí. Viene la pregunta. ¿Y usted quién es? Pues soy un cura de esta parroquia vecina. Así que no se cortaron mucho para decir todo lo que pensaban de los curas, de la religión, del sexo y de la vida, mientras yo iba metiendo gotas de evangelio como podía. Cuál fue mi sorpresa cuando un poco a manera de despedida se fueron pasando, como si de la pipa de la paz se tratase, un canutillo de droga, y cuando llegaron a mi, una muchacha se empeñaba de que yo también tenía que fumar. Dije que no, y comprendieron. Después pensaba para mí cómo la serpiente del mal se va infiltrando por todos los rincones sin darnos cuenta. Esa misma serpiente que ayer se instaló en las instituciones pública a través de los cargos electos pro-etarras
Hoy celebramos la fiesta de Pentecostés, la fiesta del Espíritu Santo. Frente a las fuerzas del mal que el demonio introdujo en el Paraíso a través de la serpiente tentadora, llega hoy el Espíritu de Dios como fuerza liberadora del mal. Por un hombre, Adán, por su soberbia e ignorancia entró el pecado en el mundo. Por otro hombre, Jesús de Nazaret, por su humildad, obediencia y amor hasta una muerte de cruz, entró en este mundo la salvación. Jesús entregando su Espíritu en la Cruz, consigue que el que era sólo el Emmanuel, 'Dios con nosotros', se convierta ahora en el 'Dios dentro de nosotros'. Cuando Jesús se bautiza, es decir, al anunciar su muerte por amor a nosotros, bajó el Espíritu en forma de paloma. Una paloma anunció a Noé el final del diluvio. La Paloma que nos envía Jesús, anuncia que para nuestro mundo hay salvación. Todas esas serpientes malas que reptan por el mundo y hacen tanto daño, al final serán machadas. El Apocalipsis canta que la serpiente será barrida, y quedará la paloma, quedará el Cordero degollado, que triunfa sobre todas las fuerzas del mal.
Hoy es el Día del Apostolado Seglar y de la Acción Católica. Hoy recordamos a todos aquellos cristianos que guiados por la fuerza del Espíritu, luchan con uñas y dientes por acabar con las serpientes del mal e instaurar la civilización del amor. Es la fiesta de todos aquellos que creen en la Utopía, es decir, en la posibilidad de un mundo en el que reine la paz, la justicia, el amor fraterno y la libertad. Si la serpiente se coló en el paraíso, el Espíritu viene a rehacer lo que el Demonio destruyó. Con Jesús de Nazaret el paraíso ya no está perdido, lo hemos reencontrado. El Espíritu es el navegador que nos lleva hasta él.