La ministra de Exteriores, Trinidad Jiménez, desmintió ayer en Londres un cambio en la política española con respecto a Gibraltar y confirmó que Madrid quiere culminar la presente fase de negociaciones del Foro Trilateral mientras mantiene la salvedad de que las cuestiones de soberanía deben ser tratadas por los gobiernos británico y español.
Informaciones de prensa habían sugerido que la actual ministra se disponía a dar un giro en la dirección de la diplomacia establecida por su predecesor, Miguel Ángel Moratinos, basada en el establecimiento de una colaboración de los ayuntamientos del Campo con sus vecinos y la creación de un foro en el que los gobiernos de España, Gibraltar y Reino Unido tratan asuntos más generales.
El establecimiento del Foro Tripartito es criticado por los partidos de la oposición española, el PP, y gibraltareña, GSLP, el primero con el argumento de que que la presencia de Gibraltrar en el foro erosiona la reclamación española sobre el peñón y el segundo alegando que es una forma encubierta para cesiones de soberanía que considera inaceptables.
«El Gobierno español no ha cambiado su posición», dijo Jiménez, que recordó que, aunque no hubo en octubre la reunión periódica de nivel ministerial, se trata de un aplazamiento porque los asuntos sobre los que se busca en este momento el acuerdo -coordinación de policías, del sistema judicial y aduaner- conforman «el ámbito más sensible pero en el que más nos interesa superar los obstáculos».
Cuestiones prioritarias
Tanto la ministra española, como su colega británico, William Hague, afirmaron, en una conferencia de prensa conjunta, en la que mostraron un ambiente de cooperación y de cordialidad sobre cuestiones prioritarias para ambos países, como la colaboración en el marco de la Unión Europea para responder a la crisis en el mundo árabe, que la reunión ministerial del Foro puede celebrarse pronto.
El encuentro entre ambos ministros, que ya se habían entrevistado en el marco de reuniones multilaterales, consistió en una entrevista cara a cara durante una media hora y un posterior almuerzo junto a sus colaboradores. Jiménez explicó que aún no ha recibido respuesta de Teherán sobre la detención de un diplomático consular que había observado las manifestaciones contra el régimen.
La ministra calificó el incidente de grave y considera llamar al embajador a consultas en Madrid -uno de los signos de protesta más seria en el ámbito de la diplomacia- si Teherán no ofrece respuesta. Hague señaló que, aunque no hay embajador iraní en Londres, su Ministerio llamó el miércoles por la noche al jefe de la legación diplomática iraní para subrayar el apoyo británico a la posición española y la gravedad del suceso.
El diputado del PP José Ignacio Landaluce considera que el Gobierno ha manifestado un «repentino cambio» en las relaciones con el Reino Unido respecto a Gibraltar.