Pestañeo sin cesar ante lo que oigo y leo. El director general de Promoción Cultural, Rafael de Lucas, se despachaba esta semana con afirmaciones tales como que en Castilla-La Mancha «tenemos una magnífica Red de Bibliotecas», «una Red de Teatros como no existe otra en España» y «un patrimonio perfectamente conservado». Vamos, que somos los reyes del mambo en materia cultural. Pero se cuida muy bien Rafael de Lucas de no mencionar que dentro de esa «magnífica» Red de Bibliotecas -que no discuto-, en la provincia de Albacete hay más de doscientos clubes de lectura que se han creado al amparo de la voluntad de bibliotecarios que, contratados a media jornada, no alcanzan los 600 euros. Eso no lo decimos, como tampoco que esos clubes de lectura se mantenían gracias a una subvención anual que concedía la Diputación Provincial de Albacete, que para 2011 se ha quedado en la ridícula e increíble cifra de ¡¡6 euros!! Sí, sí, seis euros para todos los clubes de lectura, no para cada uno de ellos ni para cada integrante, sino para todos, es decir, que se pueden repartir la generosa cantidad de 0,03 céntimos de euro para todo el curso. Impresionante.
Respecto a la Red de Teatros, desde luego que no existe otra igual en España, porque los circuitos de otras comunidades autónomas se preocupan mucho más por las compañías oriundas y blindan de forma muy precisa la importación de otros productos escénicos. Pero la de super red de Castilla-La Mancha paga los mayores cachés a las empresas foráneas y, además, deja a deber las facturas de los tres últimos meses de 2010 a las compañías de esta Región, que ya han lanzado su grito desesperado por entender que la Junta de Comunidades las está condenando a la desaparición. Impresionante.
Y en tercer lugar, habla de la estupenda conservación del patrimonio autonómico, donde también entra nuestra riqueza arqueológica, es decir, también se incluyen los diez años de retraso del centro de interpretación del Tolmo de Minateda y los otros diez años que le pueden quedar al de Libisosa. Impresionante.
Y mientras esta realidad cultural se oculta porque no conviene pasearla en tiempos electorales, la Junta de Comunidades se gasta 275.000 euros en una exposición con la que trata de echarse flores por la llegada del AVE a Albacete y Cuenca, y consigna una partida de 428.000 -según el PP- para «comilonas y saraos». Más impresionante todavía. El Museo de Albacete sigue cerrado, del Museo del Niño vamos a dejar de hablar dentro de muy poco porque lo han conducido a la eutanasia y nuestros mejores valores artísticos optan por el éxodo porque aquí no tienen pa'comer. Impresionante.
Pues sí, la cultura en Castilla-La Mancha es «una seña de identidad», pero una seña de cómo nos quieren vender el chocolate del loro. Impresiona tanta impresión.