Aunque en albacete capital los chinos siguen siendo una pequeña minoría, lo cierto es que su número ha crecido un 60% en los últimos cinco años, pasando de los 198 que había censados en el año 1996, a los 316 que hay actualmente.
A pesar de que su número es pequeño, la mayoría de ellos, son incansables trabajadores y emprendedores, por lo que todo el mundo ya se ha acostumbrado a comer en sus restaurantes y comprar en sus tiendas.
Su apariencia educada y amable y su prácticamente nula conflictividad social, no evitan que circulen sobre ellos numerosas leyendas urbanas y 'cuentos chinos', que no les hacen justicia.
Gato por liebre
Que en China se come la carne de perro, no es un secreto, sin embargo esto ha derivado en una leyenda urbana, que hace pensar a más de uno que la carne que se come en los restaurantes chinos no es la que se dice en la carta y nada más lejos de la realidad.
Los restaurantes chinos, están sometidos a los mismos controles que los españoles, con lo cual es imposible que la carne de animales como el perro llegue a sus platos.
Además como explica el propietario del restaurante Gran Muralla, de la calle Pedro Coca, Xiaohua Zhou, es una costumbre cada vez menos común. «En España los chinos no comen perro y en China cada vez menos. En 2008, con los Juegos Olímpicos, el gobierno prohibió vender carne de perro, poniendo multas. Por eso cada vez se come menos. Comer perro es una costumbre más de Corea del Sur, donde la gente lo come contra el frío, porque dicen que da muchas calorías para el frío».
Además como explica la hija de los propietarios del restaurante Casa de Oro II, Luoqi Wang, esos perros que se comen son de criadero. «En China se come perro, pero no es que se coja uno de la calle y se mate. Allí es como si fuera un cerdo o un pollo, lo tienen en granja y sólo se come un tipo de perro concreto, que en España no he visto. Yo no he tomado ninguna vez perro».
No mueren en España
Otro de los mitos sobre los chinos que comentan los españoles, es que aparentemente no fallecen chinos en España, porque se hace desaparecer los cadáveres y otro oriental suplanta su personalidad aprovechando sus papeles.
Aunque como es lógico, esta leyenda es falsa, hay algo de cierto en ella y es que son muy pocos los chinos que se entierran en nuestro país, como comenta Luoqi Wang. «A los chinos les gusta morir donde nacieron. Cuando la gente muere sólo su cuerpo muere, queda su alma viva y tiene que estar en su sitio, para descansar en paz, como dicen en España».
Por eso la mayor parte, cuando son mayores regresan a su país, como asegura Xiaohua Zhou. «La gente que sabe que va a morir vuelve al sitio en el que nació. Es muy raro que un chino sea enterrado en España. Ya he oído que quien muere se trocea y se come en el restaurante y la gente se queda sus papeles, es una tontería. La gente suele volver a China a morir o si esta muerto se le entierra en China, manda el cuerpo aunque sea muy caro. Si se le entierra aquí suele ser porque tiene toda la familia en España».
No tienen horarios
Su fama de incansables trabajadores es cierta, sin embargo, descansan como todo el mundo y como dice Lin Daufeng, del restaurante Gran Muralla, de la calle Salamanca en ocasiones tienen mejor horario que los españoles. «Nosotros tenemos un horario bastante bueno. Yo cuando he estado trabajando en empresas españolas he trabajado más que en el restaurante de mis padres, porque nosotros abrimos de doce a cuatro y de ocho a doce. Es cierto que el restaurante abre de lunes a domingo, pero la gente se va turnando para descansar y luego comen y cenan aquí, con lo que la hora de comer está incluida en el trabajo. Además en verano tenemos vacaciones».
Los negocios son de mafias
La proliferación de establecimientos gestionados por chinos, principalmente restaurantes y bazares y el carácter reservado de sus propietarios, hace que los mal pensados aseguren que montan sus negocios por medio de mafias.
Sin embargo, el único secreto con el que cuentan a la hora de montar sus negocios es el apoyo familiar, como comenta la propietaria del bazar El Súper de la Avenida Ramón y Cajal, Lin Zhen Ying. «Para montar mi bazar pedí dinero a la familia y a los amigos y a la familia de China, a todos».
Algo que han hecho prácticamente todos los propietarios de negocios de Albacete, como comenta el propietario del restaurante Gran Muralla, de la calle Pedro Coca, Xiaohua Zhou. «Es habitual entre los chinos que nos ayudemos para montar nuestros negocios. En China los amigos y la familia siempre ayudan mucho. Una persona viene a España, trabaja unos años, aprendiendo el idioma, viendo como funciona el negocio. Cuando quiere montar un negocio, como no tiene dinero y no puede pedir préstamo al banco, se ayuda gracias a la familia y los amigos. En mi caso fue así, todos los casos son así». Esta es la razón por la que no piden créditos.
La sobrina de los propietarios del restaurante Soho, Xuwei Sun quiere montar un negocio y no será una excepción. «Mi padre me va a ayudar y mi tía también e incluso familiares de China».
Conocen las trapaperras
En China, probablemente por ser una república popular comunista, el juego está prohibido, quizá por eso los chinos que residen en España tienen una gran afición a las tragaperras y a visitar los casinos, como comenta Xiaohua Zhou. «A los chinos les gusta jugar, tu entras en un casino en Madrid y está lleno de chinos. En China, como está prohibido, se juega en privado, en casa. Ahora, alrededor de China, en Corea del Norte, en Vietnam, en Macao... están poniendo muchos casinos y los chinos cruzan la frontera para jugar».
Pero su afición al juego, no significa que obtengan grandes beneficios. «La tragaperras también gusta mucho, yo no he jugado nunca, pero hay gente que pierde mucho y gente que gana mucho dinero. Hay quien después de trabajar diez años, se queda sin un duro, todo se lo deja en la tragaperras o el casino».