Con sus seis metros de una acera a otra, es de todo menos ancha, al menos si la comparamos con las calles actuales. La calle Ancha, como popularmente se conoce en Albacete a las calles Marqués de Molins y Tesifonte Gallego, sigue siendo el principal escaparate de la ciudad.
Ni la proliferación de grandes superficies con sus franquicias adosadas, ni la competencia de otras calles ahora bautizadas como más comerciales, han arrebatado su reinado a estos 600 metros que unen el Altozano con la punta del Parque, trazados hace ahora un siglo.
Este eje urbano que siempre concentró el comercio de más prestigio de la ciudad sigue conservando su magnetismo para las principales firmas nacionales e internacionales, buena prueba de ello es lo difícil que resulta encontrar un hueco para establecerse y las elevadísimas rentas de alquiler que se llegan a pagar por algunos de sus locales.
Expertos inmobiliarios hablan de que en esta calle se pagan entre 50 y 80 euros el metro cuadrado, dependiendo del tamaño del local, la fachada y su ubicación. Otros aseguran que en los últimos dos o tres años ha bajado, «por lo que antes se pagaba hasta 48 por metro, hoy se pagan entre 12 y 24 euros, según lo acondicionado que esté el local», apunta Antonio López, de la inmobiliaria CGI. Tinsa, empresa de tasación, corrobora que en los últimos años se ha apreciado una bajada de casi un 40% en los alquileres y sitúa la renta en la actualidad en unos 25 euros por metro cuadrado y mes, aunque admiten que lo difícil es encontrar un hueco, porque la ocupación es casi del cien por cien.
Uno de los pocos locales que hoy se alquilan es el que ocupa Fleximar, su propietaria, Emilia Pertusa, se jubila tras 56 años vendiendo ropa de mujer y opta por alquilar el local, 61 metros cuadrados en Tesifonte Gallego por los que pide unos 4.000 euros mensuales. Algunas pequeñas tiendas, llegan a pagar hasta 60 euros por metro alquilado al mes, asegura un conocido constructor. Los comerciantes que llevan décadas instalados y han ido heredando el negocio familiar, tienen la fortuna de no pagar rentas tan altas, «por aquí enfrente están pagando 4.000 y 5.000 euros por un local, yo si tuviera que pagar eso no estaría aquí», admite Juan Pedro, de la Papelería Roberto.
La dificultad para encontrar metros disponibles, hace que se coticen, también ahora pese a esta crisis que está asfixiando a muchos negocios y obligando a renegociar a la baja las rentas que se pagan ante el escaso entusiasmo consumista. La calle Ancha no se ha visto tan afectada, dice Josué Polo, tasador de Tinsa, que además cree que la apertura de El Corte Inglés de la avenida de España ha potenciado esta calle al ser vía de comunicación entre el Altozano y estos grandes almacenes por excelencia.
«Es la única que se salva», asegura el agente de la propiedad inmobiliaria Vicente Orozco; «los alquileres están bajando sustancialmente, una zapatería de 80 metros en la calle Mayor que estaba pagando 4.000 euros ha renegociado su alquiler a 2.700», decía a modo de ejemplo. Los propietarios de los locales prefieren conservar a un buen inquilino, aun a costa de ganar menos, porque de mantener la renta alta se exponen a tener el local cerrado varios meses o a que quien entre tenga que cerrar al día siguiente ahogado por los costes.
Ese problema no lo tienen, ni mucho menos, los locales de la 'milla de oro' albaceteña. Los expertos la sitúan en la confluencia de las calles Tinte y Mayor con Tesifonte Gallego. Mucho ha tenido que ver que el gigante del textil Inditex se haya apropiado en la ultima década de buena parte de la calle Tinte, entre Rosario y Tesifonte Gallego, para montar sus tiendas desde el buque insignia Zara, siguiendo por Bershka, continuando por la firma de ropa interior Oysho y Massimo Dutti. La afluencia de compradores a estas cuatro esquinas, está más que garantizada.
El grupo de Amancio Ortega tiene además en la calle Tesifonte Gallego otras dos tiendas: Pull and Bear y Lefties, tienda de ropa de bajo coste, que abrió hace un par de años ya muy cerca de la punta del Parque. A escasos metros, la cadena de cosméticos francesa Sephora, que pertenece a la primera empresa del mundo de artículo de lujo, encontró donde instalarse, también muy cerca de Roberto Verino, la primera franquicia de prestigio en abrir en el tramo último de la calle.
Y parece ser que no será la última. La dificultad de encontrar locales a pie de calle, está llevando ya a las franquicias a buscar en las entreplantas. Una entreplanta en Marqués de Molins de unos 200 metros, por la que se piden unos 1.200 euros de alquiler mensual, ha estado en el punto de mira de una firma de alta costura, que al final ha descartado esta ubicación por la dificultad de adaptar el negocio y cumplir todas las normativas en un edificio histórico.