Cerca de 4.000 vehículos entran a diario por la calle del Rosario desde la calle San Antón. Ayer, se tropezaron con una valla y un operario de la empresa Fonrosan, encargada de las obras de remodelación del cruce de la Posada del Rosario, que les impedía el paso. Y así será hasta el 17 de marzo, fecha en la que está previsto finalicen los trabajos que convertirán este cruce de cuatro calles en una especie de placeta con mayores espacios para los peatones.
Sólo los vecinos que tienen su garaje en la calle Rosario, entre Martínez Villena y Carnicerías, aquellos que quieran dejar el coche en el parking Catedral o quienes tengan que entrar para hacer trabajos de carga y descarga en esta calle tan comercial, podrán entrar con sus vehículos durante estos dos meses.
El Ayuntamiento de Albacete quiere que la experiencia sirva para demostrar a los comerciantes más reticentes de las bondades de la peatonalización definitiva de esta calle, bueno hablan de darle prioridad peatonal y de restringir el paso de vehículos a los estrictamente necesarios.
Para hacer viable esta peatonalización, se aprovechará las obras de remodelación del cruce de las calles Rosario, Carnicerías, Tinte y Caba, para cambiar la regulación del tráfico y ampliar la calzada de la calle Carnicerías, con el propósito de dar garantizar una movilidad segura de los peatones y dar mayor fluidez al paso de los vehículos. Aunque el propósito último de las políticas municipales es animar a los albaceteños a aparcar el coche y moverse siempre que puedan andando o en bicicleta.
Así, la calle Carnicerías pasará a ser la calle principal, como lo es ahora es la calle Rosario. Con capacidad máxima para unos 1.500 vehículos a la hora (aunque con los semáforos que dan paso a peatones está cifra total se reduce), los estudios que se han hecho concluyen que esta podría asumir la circulación de la calle Rosario que se estima en unos 400 coches a la hora.
Cuatro cruces con semáforos
Si la calle Rosario llegase a peatonalizarse totalmente, quienes quieran atravesar esta céntrica zona deberán bajar por la calle Feria, seguir por el Callejón de las Portadas (una estrecha calle que también será remodelada), de ahí a Albarderos y a continuación por Carnicerías. Con las obras, los últimos metros de la calle Carnicerías ganarán en amplitud llegando a tener dos carriles. Los coches que puedan circular por Rosario se tendrán que incorporar a la calle Carnicerías para seguir adelante. Este cruce, como los tres restantes, estarán regulados por semáforos.
Las obras no sólo implican un cambio en la movilidad de este cruce, se cambiarán las redes de agua y saneamiento, se soterrarán todos los contenedores de la zona en un área de 18 metros de longitud y se adoquinará toda la superficie dejándola en rasante única, es decir, con aceras sin bordillos a la misma altura que la calzada, tal y como está el tramo de la calle Rosario que se quiere hacer peatonal, haciendo así la zona más accesible.