Recientemente, el estudio 'Merco Ciudad' colocaba a Albacete como una capital 'ideal' para vivir, aunque incluía algunos 'peros'. Entre algunos aspectos negativos, se infravaloraba el turismo y todos los recursos de captación de visitantes disponibles a día de hoy, porque si de algo adolece esta capital es de monumentos históricos, pero no de riqueza arqueológica y artística. Basta darse un garbeo por el -ahora cerrado- Museo de Albacete, cuyos fondos nos pueden encaminar hacia nuestro pasado ibérico, una cultura muy personal de Albacete que se ha convertido en elemento clave del edificio del parque de Abelardo Sánchez.
Este Museo, de titularidad estatal pero gestionado por el Gobierno de Castilla-La Mancha, junto al Museo Municipal de la Cuchillería, pueden ser los dos recursos culturales más atractivos para el turismo, pero a todas claras insuficientes, a pesar de que no desmerece la colección del Museo del Niño, aunque su ubicación y el estado de sus instalaciones, por el incumplimiento reiterado de la Junta de Comunidades, no son todo lo deseables como para 'venderlo' a los turistas.
A día de hoy, los foráneos que visitan la capital no reciben una gran oferta de museos, máxime teniendo en cuenta que el Museo de Albacete sólo tiene abierta una pequeña sala en la que alberga la exposición sobre los 300 años de la Feria septembrina. Es intención de su directora, Rubí Sanz, no tardar más de cinco meses en acondicionar un Museo que lleva cerrado tres años y que aglutina todo sus tesoros en los sótanos con una política de conservación intachable. Cuando su apertura se produzca, se podrán conocer las mejores piezas de arqueología ibérica que existen en toda España y una importante colección de bellas artes, lideradas por los cuadros que produjo el pintor barrajeño Benjamín Palencia, seña de identidad de Albacete en cuanto al arte plástico se refiere. También es un Museo que cuida mucho el pasado etnográfico de esta provincia, convirtiéndose así en su mayor protector de aquellos antiguos objetos que utilizaban nuestros antepasados para la labranza y la vida cotidiana. En total, alrededor de 17.000 piezas inventariadas y una media anual de visitantes que oscila entre los 35.000 y los 50.000, cifras que superan con creces lo considerado por la Unesco, que dice que un museo siempre es rentable cuando recibe un 5% de la población.
Desde el origen
Fundado el 22 de junio de 1927 como Museo de la Comisión Provincial de Monumentos, el actual Museo de Albacete ha contado a lo largo de su historia con dos directores que mucho tuvieron que ver en su evolución: Joaquín Sánchez Jiménez y Samuel de los Santos Gallego. Ubicado en un principio en la segunda planta del Palacio Provincial de esta ciudad, en 1943 pasó a denominarse Museo Arqueológico Provincial de Albacete, reubicándose en la planta baja de la Diputación para, veinte años después, trasladarse a la recién inaugurada Casa de la Cultura, en la calle Isaac Peral.
No es hasta 1975 cuando el Ministerio de Educación y Cultura asume su titularidad, pasando a denominarse Museo de Albacete, cuya gestión fue transferida a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha en enero de 1984.
Ahora, Rubí Sanz se ha comprometido con el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, a tener en breve un plan de actuación a corto, medio y largo plazo para reabrir el Museo en no más de cuatro meses.
De titularidad exclusivamente autonómica es el Museo del Niño y Centro de Documentación de la Escuela, curiosamente bautizado como 'Museo Pedagógico de la Infancia de Castilla-La Mancha' cuando el Gobierno de Barreda se comprometió a cuidarlo, aunque en realidad lo que está haciendo es intentar dejar morir al enfermo.
A pesar de contar con más de 25.000 objetos y documentos relacionados con la historia de la educación y de la infancia, fundamentalmente de la provincia de Albacete, el Museo del Niño es el mayor ejemplo de desidia y desfachatez política pues desde hace ocho años espera un traslado de casa, ya que las condiciones en las que se encuentran los sótanos donde está instalado son incalificables y, además, ponen en peligro la conservación de mucha documentación histórica de gran valor.
Antiguas cartillas del cole, fotografías de escolares, tinteros, globos terráqueos, lápices, juguetes de chapa, casitas de muñecas, pupitres, mapas... están en estos momentos expuestos en los sótanos del colegio público 'Benjamín Palencia', acompañados de graves humedades y desconchados en las paredes. Aún así, merece la pena ir a visitar este Museo del Niño, único en toda España, donde además de recordar muchos momentos de la infancia de antaño y del colegio del siglo XX, conocerán la amabilidad personificada de su principal impulsor, Juan Peralta.
El recorrido por los museos de la capital albacetense nos hace detenernos ahora en el Museo Municipal de la Cuchillería. Tres son los denominados 'museos' propiedad exclusiva del Ayuntamiento capitalino, entre ellos, el dedicado a una industria muy albaceteña: la cuchillera.
Inaugurado el 6 de septiembre de 2004 en el viejo edificio de la Casa de Hortelano, en pleno centro de la ciudad, el Museo Municipal de la Cuchillería ha ido creciendo, fundamentalmente en donaciones, depósito y compras, llegando a finales de 2009 a superar las 4.500 piezas.
Distribuido en dos plantas, el Museo de la Cuchillería cuenta con una sala exclusiva para exposiciones temporales, una tienda donde adquirir artículos relacionados con el sector, un espacio que recoge la explicación de la historia de esta industria tan albaceteña y numerosas salas con vitrinas en las que se exhiben todo tipo de cuchillos, navajas y tijeras fabricadas en la provincia de Albacete.
Centenario de la Casa 'verde'
Se da la circunstancia de que la Casa de Hortelano está próxima a cumplir su primer centenario, ya que fue en el año 1912 cuando Joaquín Hortelano encargó al arquitecto Daniel Rubio la construcción de este 'verde' edificio, ubicado frente a la Catedral y caracterizado por una ecléctica fachada gótica con azulejos verdes.
El edificio consta de 450 metros cuadrados y, con el tiempo, llegó a albergar la Casa Cuna. En la década de los 80 fue adquirido por el Patrimonio Arquitectónico del Ayuntamiento de Albacete, pasó a ser sede del Consejo Social de la Universidad de Castilla-La Mancha y más tarde sede de la Policía Local, hasta que se reconvirtió en Museo de la Cuchillería.
Seis años después de su inauguración y con más de 25.000 visitantes registrados el pasado año, el Museo afronta ahora su ampliación a la vieja comisaría de Policía Local, 1.000 metros cuadrados más para abrir una biblioteca y una sala polivalente pensada para acoger actividades didácticas, pequeñas conferencias y reuniones. También habrá un espacio donde se representará, mediante documentos y piezas, la evolución histórica y geográfica de la cuchillería que dará paso a una sala dedicada a la cuchillería de Albacete del siglo XX.
En esta ampliación -de la que ahora se ha pedido un plazo para su culminación- el visitante también se encontrará con una sala de proyección con tres grandes pantallas que proyectarán un documental sobre cinco siglos de historia de esta industria albaceteña.
La red municipal de museos se completa con el Centro de Interpretación y Sensibilización para la Paz, ubicado en los refugios antiaéreos de la Guerra Civil que todavía hoy se pueden visitar en el subsuelo de la plaza del Altozano, la más céntrica de la ciudad.
Inaugurado con música, cine y un audiovisual el 30 de enero de 2007, coincidiendo con el Día Mundial de la Paz, este conocido Museo de la Paz se ha dedicado estos años a exponer diferentes exposiciones, la mayoría de ellas relacionadas con las guerras y con la paz, abordadas desde diferentes disciplinas plásticas y puntos de vista.
Desde su apertura hasta el pasado 15 de diciembre de este año, por el Museo de la Paz han pasado 70.194 visitantes, de los cuales 11.022 corresponden a lo que llevamos de año, periodo en el que se han realizado seis exposiciones, a razón de una cada dos meses.
Se tiene previsto que en la próxima primavera, el Centro de Interpretación y Sensibilización para la Paz estrene nueva imagen, pues vegetación y flores de temporada recubrirán gran parte de su fachada integrándola más así en el espacio verde de la plaza del Altozano. Y precisamente, para darle un mayor impulso, este Museo contará con un punto de información turística.
La oferta museística de la capital albacetense se cierra con el conocido Museo Municipal, ubicado en el antiguo ayuntamiento también de la Plaza del Altozano que, lejos de ser un museo convencional, es más bien una sala de exposiciones temporales. Sin embargo, en su segunda planta, se instaló hace escasamente un año el que era Museo Internacional de Arte Popular, una colección perteneciente al crítico de arte Juan Ramírez de Lucas, que fue adquirida por el Ayuntamiento en la década de los 90 para crear el citado Museo de Arte Popular.
Se calcula que esta colección está compuesta por más de 20.000 piezas, objetos y artículos relativos al arte popular que Juan Ramírez de Lucas fue coleccionando durante toda su vida por los múltiples viajes que realizó por los cinco continentes.
La colección ha dado tanto de sí, que desde que fue adquirida por el Ayuntamiento se han realizado un sinfín de exposiciones temporales y monográficas sobre los carnavales, la Navidad, el Día de Todos los Santos, los juguetes... Desde que Izquierda Unida asumió la concejalía de Cultura, parte de la colección está expuesta de forma permanente en la segunda planta del Museo Municipal, cuyos espacios restantes dedica exclusivamente a exposiciones plásticas temporales de artistas locales y foráneos. También suele ser la sede de la exposición de la Bienal de Pintura y del Concurso de Artes Plásticas de Albacete.