Los hellineros demostraron sus solidaridad con la organización Manos Unidas, que consiguió recaudar más de 12.000 euros en la última edición del rastrillo que se celebró el pasado fin de semana.
La cantidad conseguida ya se ha ingresado en la cuenta correspondiente de la asociación, que la destinará a ayudas al proyecto que, en esta ocasión, se va a poner en marcha en el país africano de Malí.
Un grupo de voluntarias atendió directamente a las cientos de personas que se acercaron por los locales de la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús para visitar esta XVII edición de un rastrillo que se ha convertido en cita obligada por estas fechas para los hellineros.
Durante el sábado y el domingo, y a pesar de la climatología desapacible, en forma de lluvia y frío, fueron muchas las personas, que cumpliendo con la tradición se acercaron por los expositores en los que se hallaban miles de objetos y artículos de todo tipo y que habían cedido para la ocasión casas y firmas comerciales de la localidad, incluso algún particular.
Los temores iniciales sobre la respuesta del público en este escenario de recesión y de crisis pronto se disiparon ante la gran afluencia de público a lo largo de las dos jornadas en que las que el rastrillo estuvo abierto, en horario ininterrumpido desde primera hora de la mañana, y hasta bien entrada la noche. La recaudación se situó en las mismas cifra del año pasado, por ejemplo.
Casi todo vendido
Sobre los artículos que quedaron sin vender, lo organizadores del rastrillo explican que se entregarán a otras asociaciones o entidades del municipio que trabajan en pro de los más necesitados en el futuro para que, de igual forma, puedan obtener alguna rentabilidad económica para seguir desarrollando sus fines.
Del mismo modo, la edición de este año también sirvió para que se pudieran entregar, en el momento en que se llevó a cabo el sorteo, algunos de los regalos que también se consiguieron para la ocasión, como un cuadro. Este objeto se obtuvo gracias a la venta de papeletas, a precio de un euro, que ofrecían los voluntarios durante todo el fin de semana entre los visitantes del rastrillo. Incluso la comida que se ha servido en el pequeño restaurante que se habilitó se ha agotado y no ha sido necesario entregarla, como en el pasado, para su distribución entre los más necesitados.
Hay que recordar que el dinero servirá para la construcción de un depósito de agua con bomba solar en un dispensario de Malí que, a lo largo del año, atiende a más de 20.000 personas, y con el que se solucionarán problemas de higiene, contagios e infecciones, que harán que se reduzca la mortalidad en el país africano.