El grupo de investigación del catedrático de Farmacología Valentín Ceña Callejo ha empezado a trabajar este año en la lucha contra las consecuencias de la diabetes. Este equipo de la Facultad de Medicina de Albacete trabaja sobre la hipótesis de que un diabético tiene genes alterados que contribuyen a producir osteoporosis, es decir, al desgaste de sus huesos. El objetivo es frenar este deterioro.
Y es que hay que partir de la idea de que la diabetes, además de ser una enfermedad crónica para la que aún no hay cura, provoca numerosas complicaciones, como retinopatías, problemas circulatorios y osteoporosis. El desgaste de los huesos se produce porque hay un desequilibrio entre la producción y la destrucción de hueso. En circunstancias como la menopausia o la diabetes, la balanza se inclina hacia la destrucción de hueso, lo que lo va debilitando. Lo que quiere averiguar el equipo de Ceña es qué provoca esa tendencia hacia la destrucción en los diabéticos. Podrían estar implicados determinados genes que producen una serie de proteínas que serían las culpables de la osteoporosis.
¿Qué se está haciendo para comprobar esta hipótesis? Los investigadores están comparando células óseas de pacientes normales con las de diabéticos, para ver las diferencias entre las proteínas y plantear cómo corregirlas. Para ello, el equipo de Ceña cuenta con la colaboración de dos médicos del sistema público, el traumatólogo Blas Montero y el médico de Atención Primaria Pedro Tárraga, que son los encargados de seleccionar pacientes y conseguir muestras de huesos.
Este grupo de investigación también pretende servirse de la nanomedicina y la terapia génica para corregir las diferencias de esas proteínas. La clave estaría en utilizar nanopartículas para conseguir la eliminación selectiva de los genes alterados.
Hay que saber que el catedrático de la Facultad de Medicina trabaja con las nanopartículas desde el año 2007, pero ha sido este año cuando los conocimientos adquiridos se han empezado a aplicar en la diabetes. Y es que, si todo va bien, pasaría una década antes de que se hicieran los primeros ensayos clínicos con diabéticos.
La hipótesis está clara. Si hay genes alterados que pueden contribuir a generar osteoporosis, es decir, a destruir los huesos, se eliminan las proteínas que los producen acoplando las nanopartículas a una cadena de ácidos nucleicos. «Las bloqueamos y frenamos la osteoporosis». Ésta es la meta de un proyecto de investigación que no ha hecho nada más que empezar.
El catedrático Valentín Ceña cuenta con el apoyo económico de la Consejería de Educación, que aporta 150.000 euros, con la empresa biotecnológica Nanodrugs, de la Universidad de Castilla-La Mancha, y con la Fundación Jiménez Díaz. Además, en su equipo están las investigadoras Inmaculada Posadas, Patricia Juan, Vanesa Ocaña y Beatriz López.
Las nanopartículas son fundamentales en esta línea de investigación porque son el transporte que mueve al ácido nucleico para bloquear selectivamente. En este proyecto se está viendo la aplicación de las nanopartículas en una consecuencia de la diabetes, la osteoporosis, pero, tal y como subrayó Ceña, las nanopartículas se pueden aplicar en gran número de enfermedades. En el caso del cáncer, ya se ha visto, aunque sólo en células en cultivo, que se pueden matar las cancerosas de forma selectiva.