Sarah Carmona fue la primera gitana que consiguió un Doctorado en Historia. Vive con un pie en París y otro en Granada, así que conoce de primera mano las medidas de Sarkozy. Y está indignada.
-¿Por qué, como vemos ahora en Francia, la gente sigue desconfiando de los gitanos?
-La sociedad civil francesa no es racista. Son las medidas del gobierno de Sarkozy las que lo son. Hay mucho desconocimiento y la ignorancia engendra el mal, pero las muestras de solidaridad nos demuestran que el racismo no sale del pueblo.
-¿Por qué los gitanos se resisten a escolarizar a sus hijos?
-No se resisten. Al contrario. Sin embargo, impedimentos materiales a menudo dificultan la escolarización. No es lo mismo estudiar en un ambiente acomodado que en la necesidad. ¿Y qué tipo de educación se nos ofrece a los gitanos? Más de cinco siglos afincados en España y en Francia, actores de los mayores episodios nacionales de esos países..., ¡y no se hace referencia a nuestro pueblo en los manuales escolares! ¡En todo mi recorrido escolar y universitario nunca se ha mencionado mi pueblo! Todos necesitamos de motivación.
-¿Por qué sigue habiendo tanta población gitana en las cárceles?
-Simplemente, porque muchos de nosotros vivimos en situación de exclusión social. No hay mas explicación. La delincuencia no es cultural. Gitanos de toda Europa acabaron en las cámaras de gas por esa insinuación.
-¿Qué dificulta más la integración plena de los gitanos: la sociedad paya o sus costumbres?
-Sin duda, pero es una opinión personal, la sociedad mayoritaria. Si se diese a conocer la riqueza de nuestra cultura, de nuestra historia, la implicación de nuestro pueblo en la historia europea, nuestra salud social se encontraría mucho mejor. La autoestima es fundamental para el bienestar de un pueblo.
-¿Qué diferencia a los gitanos del Este de los españoles?
-¿Qué sociedad es homogénea? ¿Cuál es la diferencia entre un español de Santander y un madrileño? Mas allá de lo que nos diferencia, nos une un sentimiento de pertenencia a un mismo pueblo, llamado Rromanipen.
-¿Soportaría usted que unos gitanos rumanos plantaran sus caravanas en su vecindario?
-No suelen vivir en caravanas, sino, por desgracia, en asentamientos chabolistas. ¿Si lo soportaría? ¡Pues claro que no! No lo soportaría. Haría lo que hago a diario. Luchar para que los míos no vivan en esas condiciones.