Circo para los niños, pero también para los adultos. Esta es la apuesta de Ananda Dansa, la compañía que trae a Albacete el espectáculo de 'El circo de la mujer serpiente', una obra que lleva años ya de gira y que ha tenido gran éxito entre el público. Los ingredientes de esta magistral receta son un tercio de danza, otro tercio de teatro y, cómo no, una última parte de circo. Aquellos espectadores que se acerquen a las 23.00 horas al Auditorio Municipal podrán disfrutar de un recital de luces, vídeos, actuaciones circenses y música. Y sólo por ocho euros.
-¿Qué es 'El circo de la mujer serpiente'?
-Es un espectáculo de danza, donde el teatro juega un papel importantísimo. Es una obra para todo el público, tanto niños como adultos se lo van a pasar maravillosamente bien, porque es un espectáculo que tiene muchísimo humor, es muy divertido, tiene efectos muy sorprendentes y, sobre todo, consigue nada más empezar la complicidad de todo el público, que participa durante todo el tiempo. Eso hace que todavía sea más divertido y emocionante para ellos.
-¿Cuántos intérpretes tiene el espectáculo?
-El circo de la Mujer Serpiente son seis magníficos bailarines, cuatro mujeres y dos hombres, con una gran técnica de danza e interpretativa, porque son bailarines que hacen de payasos que a su vez representan personajes en las casetas de feria del siglo XIX o XX. Pero todo de una manera muy contemporánea. Por eso es muy divertido, porque los bailarines son payasos, en el amplio sentido de la palabra.
- 'El circo de la mujer serpiente' tiene los típicos números de circo tradicionales pero renovados.
-Exactamente. Son fakires, que se clavan la espada o se acuestan sobre pinchos; la mujer más fuerte del mundo, que es capaz de subir un hombre, la mujer serpiente que se traga el veneno y se convierte en algo con cabeza de mujer y cuerpo de serpiente. También un hombre salvaje, que lo doman los payasos y lo convierten también en uno de ellos... Tiene todo los elementos para que el público no solamente llene el teatro sino que también se lo pasen bárbaro.
-¿Está pensado para adultos o niños?
-Está pensado exactamente para lo que es, un espectáculo en el que los niños entran inmediatamente y los adultos se hacen cómplices de él, y se lo pasan tan bien como los pequeños. Ananda Dansa no hace espectáculos esencialmente infantiles, sino que nosotros hacemos son espectáculos de gran formato, comparado con lo que es típicamente para niños. Y sobre todo es muy aparatoso: mucha escenografía, luces, efectos, y danza y teatro. Son espectáculos un tanto especiales precisamente porque no queremos centrarnos únicamente en un segmento del público sino abrirlo todo lo posible para que sea familiar.
-¿Puede adelantar alguno de esos efectos?
-Jugamos con muchísimos trucos de ilusionismo, todos teatrales y principalmente de escenografía; también magia y videoproyecciones, que empiezan de una manera y terminan de otra y realmente están formados por los bailarines. Es algo muy complicado pero que queda fantástico.
- ¿'El circo de la mujer serpiente' es más danza, teatro o circo?
-Creo que es un espectáculo de danza en el que el tema es el circo y se ejerce a través del teatro, o sea que las tres cosas están jugando un papel muy importante. Una sin la otra no podría ser nada y nos saldríamos fuera de 'El circo de la mujer serpiente'. Jugamos con los tres ingredientes, y creo que es eso lo que lo hace fantástico. Si no estuvieran los tres no sería tan cómplice con el público, que es lo que más resalta. Los espectáculos de danza suelen ser herméticos, elitistas... no tenemos muy buena fama, probablemente inmerecida pero por algo es. Pero este espectáculo es totalmente lo contrario, que se acerca al público de una manera bestial.
-También el vestuario es muy importante en el espectáculo.
-Exacto. Es un vestuario magnífico, que va cambiando a lo largo del espectáculo. Y también señalaría la música, que está realizada por una banda de 14 músicos que rememora las bandas de los circos del siglo XIX. Hemos querido partir de esa base para hacer un espectáculo muy contemporáneo, pero apoyándonos en cómo era en esa época, desde el vestuario a la música.