Sobre el graderío a medio montar de la plaza de toros, el concejal de Asuntos Taurinos, Rafael López Cabezuelo, supervisaba ayer mañana la puesta a punto de La Chata para su cita más importante, la Feria.
Los aficionados taurinos encontraran este año bastantes mejoras, algunas que agradecerán notablemente, como la elevación en ocho centímetros de los nuevos asientos que en estos días se están ya colocando. «No es mucho, pero se gana bastante en comodidad», comentaba el concejal mientras invita a sus interlocutores a comprobarlo por sí mismo; «¡a ver si así cuando nos sentemos no le hincamos al de delante las rodillas!», decía López Cabezuelo, consciente de que ésta era una de las quejas de los asiduos al coso albaceteño. «Ahora somos más altos que cuando se montaron los viejos asientos allá por los años 70, por eso esta elevación se hacía necesaria».
Pero los nuevos asientos no se han colocado para mejorar su comodidad, sino que la verdadera razón de renovar el graderío de la plaza de toros ha sido la necesidad de corregir un problema de filtraciones que venía arrastrando el monumento. Cada vez que llovía, el agua filtraba desde el graderío a los soportales bajo el tendido.
Los arquitectos Julio Carrilero Prats y Manuel Sainz de Vicuña Camino dotaron a esta plaza que se inauguró en 1917 de un sistema de evacuación de aguas por gravedad. La lluvia, en teoría, debe discurrir hacia el coso por el graderío.
Este mecanismo sigue siendo válido, pero para que funcione es imprescindible que la impermeabilización de las gradas funcione y la que había hasta ahora no lo hacía, de ahí las goteras.
Obras muy avanzadas
Decidido a poner remedio a este mal que aquejaba a este monumento histórico, el concejal de Asuntos Taurinos, a su vez responsable de la Concejalía de Obras e Infraestructuras, planteó levantar todo el graderío, impermeabilizar de nuevo la superficie y después colocar unos nuevos asientos, sin alterar la imagen de la plaza, pues se trata de un edificio protegido.
Y ese es el encargo que se hizo a la empresa Urbialba, por un importe de cerca de 350.000 euros. Sus operarios ya han terminado de impermeabilizar el tendido, una tarea que se iba a hacer limpiando con un chorro de arena a presión el mortero viejo y el moho que se había formado bajo los asientos, para después aplicar un nuevo producto impermeabilizante. Ahora andan ya colocando los nuevos asientos, por lo que el concejal está convencido de que todo estará terminado para que el día 5 de septiembre se celebre la primera corrida de toros programada para esta Feria.
Piedra de Novelda
Los nuevos asientos ya no son de piedra como los que había antes, que en concreto estaban fabricados con piedra de Novelda, un material arenisco que absorbía mucha agua cada vez que llovía y daba lugar a la aparición de moho y provocaba la rotura de muchas piezas. Ahora se ha optado por colocar unas piezas de hormigón armado, de apariencia similar, pero más resistentes.
El cambio de los asientos no es la única mejora que notarán los aficionados en la plaza. Recientemente se han renovado todos los aseos, tanto los de hombres como los de mujeres, «los viejos no estaban ya en condiciones», admitía el edil.
Ahora, los operarios municipales, están terminando de construir nuevos machones para las puertas; en los próximos días repasarán la pintura y, lo último que harán, será preparar la arena del ruedo que pisarán los toreros, una mezcla de albero del Guadalquivir y de arena de Chinchilla.