Cincuenta años dan para mucho. Todas las ediciones del Festival del Cante de las Minas tuvieron sus momentos culminantes. Desde las primeras y más modestas ediciones -la inaugural de 1961 se celebró sólo un día, el 13 de octubre- hasta la actualidad, un evento que mueve más de 600.000 euros de presupuesto y organiza 12 días plenos de actividades y actuaciones.
Agosto de 1961. Juanito Valderrama actúa ante los unionenses y escucha un rumor de desagrado cuando se dispone a cantar una cartagenera. Se enfada y lo hace saber al público en forma de amonestación: «Parece mentira que aquí, en esta tierra tan rica en cante bueno, suceda esto». Asensio Sáez y Pedro Pedreño informan de lo sucedido al alcalde, Esteban Bernal. Con ocasión de las fiestas patronales, el Ayuntamiento organiza el 13 de octubre de ese mismo año la primera edición del Festival del Cante de las Minas. «Desde ese día ha venido celebrándose año tras año y nadie, salvo algunos al principio, puso en duda su trascendental papel en la revalorización de unos cuantos cantes genuinos de La Unión que corrían el riesgo de desaparecer», afirma el Cronista Oficial de la ciudad, Francisco Ródenas.
En 1966, el Festival se incluyó en el Plan Nacional de Festivales de España y más tarde, en 1969 fue reconocido con el carácter de 'Nacional'. Por aquel entonces, Asensio Sáez, impulsor del Festival y padre del 'unionensismo', en 'La Verdad', no dudaba en calificar al Festival como «puerta por la que La Unión, tras largos años de abandonos y menoscabos, volvió a asomarse al mundo».
Aunque el festival se ha ido renovando por ciclos, al menos cinco o seis, «es a partir de los 90 del siglo XX cuando comenzó una andadura de muchos aciertos que le ha llevado a alcanzar altísimas cotas de prestigio», afirma el coordinador del Festival, Manuel Navarro, una responsabilidad que afronta desde hace 23 años.
Las galas flamencas, que suelen colgar el cartel de 'no hay billetes', aunque nunca tan temprano como este año de las Bodas de Oro, son un complemento de lo más importante del Festival y que da sentido al mismo: los concursos de cante, toque, baile e instrumentista flamenco, cuyos ganadores suelen subir su caché en el mundo del flamenco.
En este medio siglo de vida que cumple el certamen, son muchos los hechos que merece la pena recordar. Por ejemplo, la visita de Camilo José Cela de 1965 o la de Paco Rabal en 1970. El techo de seis jornadas del festival en 1972. La tercera Lámpara Minera del unionense Pencho Cros en 1976. El cambio de escenario en 1978 al Antiguo Mercado Público. La Lámpara Minera de 1979, ganada por otra joven unionense, Encarnación Fernández. El maravilloso pregón improvisado de Enrique Tierno Galván en 1983. El homenaje a Antonio Mairena en 1984.
El pregón del hijo pródigo, Asensio Sáez, en 1988. La apoteósica actuación de Camarón en 1989, aunque se hizo esperar unas horas. La presencia de un artista emergente, hoy estrella reluciente, José Mercé, en 1993. La Lámpara del cartagenero El Bongui en 1994. El antológico festival de 1997 con Canales, El Pipa y Menese, entre otros. El bordón minero de Carlos Piñana en 1999. La Lámpara para su hermano Curro y el Castillete de Oro del Festival para el crítico y colaborador del Festival, Ginés Jorquera, en 2001. La Lámpara de 2002 para Manuel Cuevas. Homenaje a Gades y la actuación de Estrella Morente en 2003. Otra extraordinaria edición del festival, la de 2004, con El Cabrero, Sara Baras, Vicente Amigo y Enrique Morente, que con su 'Minerico' agradeció el homenaje institucional que se le tributó.
La primera gala fuera del Antiguo Mercado Público desde 1978, la de Paco de Lucía en La Maquinista de Levante, y el homenaje a Carlos Saura, en 2005. Una exhibición de nuevo de Mercé y Dieguito el Cigala en 2006, que regresó a La Unión diez años después de participar en los concursos del Festival.
El estreno de la Declaración de Interés Turístico Internacional en 2007. Los homenajes del Festival a Asensio Sáez y Pencho Cros, en 2008. En 2009, la primera visita de un ministro de Cultura al Festival, en este caso, la ministra Ángeles González-Sinde. Y este 2010, la mejor constelación de estrellas de la galaxia flamenca para honrar las bodas de oro del Festival decano del mundo en su género.