El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se comprometió ayer a dar un «empujón» político a la autovía de La Alcarria que unirá Tarancón y Guadalajara.
Así se lo manifestó Zapatero al presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, con quien se reunió durante hora y media en el Palacio de la Moncloa para repasar asuntos de interés para la comunidad, como las infraestructuras, el agua, el vino y la investigación científica.
En rueda de prensa posterior al encuentro, Barreda aclaró que la reunión, que se conoció a última hora de la tarde de ayer, surgió de una llamada telefónica de Zapatero 48 horas antes, en cuyo transcurso quedaron en verse.
Finalmente, la cita quedó fijada para ayer y ambos mantuvieron un encuentro que, según Barreda, fue «largo, tranquilo y fructífero» y en el que expresaron la voluntad de llevar a cabo las actuaciones que en materia de infraestructuras interesan a Castilla-La Mancha.
Entre ellas, dijo Barreda, la autovía de La Alcarria, que necesita de un «empujón político que tiene que ser definitivo» porque se trata de una carretera «estratégica», por lo que la crisis no debe afectarle.
Zapatero, añadió el jefe del Ejecutivo castellano-manchego, comprometió «su voluntad y apoyo decidido para desbloquearla».
Durante el encuentro, Zapatero y Barreda hablaron del agua y, por supuesto, del cambio en las normas de explotación del trasvase Tajo-Segura, que fue valorado por el presidente autonómico al suponer un «cambio de filosofía importante».
Con este cambio, explicó Barreda, el agua del Tajo se regula en los embalses de su cuenca y no en los pantanos de la cuenca del Segura, lo que significa que si antes Murcia podía pedir un trasvase con independencia de sus necesidades, ahora debe haber una justificación previa sobre el agua que se solicita y luego debe justificarse qué se ha hecho con ese agua.
No a trasvases indiscriminados
Reiteró su oposición a trasvases para usos indiscriminados, como para el regadío de «hectáreas irregulares», y auguró que tras la finalización de las obras de algunas desalinizadoras, «la polémica se situará ahora en el precio del agua y no en la falta de agua», lo que «deja a Castilla-La Mancha en mejor lugar».
Tras las modificaciones de las normas del trasvase se conseguirá que haya una lámina de agua permanente en los pantanos de cabecera de Entrepeñas y Buendía, lo que, a juicio de Barreda, es importante para el turismo, el ocio o los usos recreativos y para garantizar más fácilmente el caudal ecológico del Tajo.
Sobre el plan del Alto Guadiana, Barreda ha recordado que está pensado para el desarrollo agrícola y forestal de la zona y para la recuperación hídrica de los acuíferos, a fin de que se logre «dejar de regar sin que los agricultores pierdan renta».
Zapatero y Barreda abordaron también las cuestiones que afectan al sector del vino. Con 600.000 hectáreas de viñedos, Castilla-La Mancha produce y comercializa cada vez mejor el vino, pero ahora se trata de conseguir que la viña sea considerada un cultivo energético y reciba las ayudas correspondientes.
Para «romper tópicos» de la región, Barreda explicó a Zapatero las líneas de investigación de algunos centros y universidades de la comunidad y le pidió ayuda del Ministerio de Ciencia, aunque reconoció que el Centro Superior de Investigaciones Científicas ya colabora con Castilla-La Mancha.
Barreda explicó que muy pronto se incorporará al centro de investigación de la atmósfera y el clima de Toledo un investigador que hizo tu tesis en Castilla-La Mancha y que después ha trabajado en California y en la Nasa.
Por otro lado, Barreda aseguró que Zapatero, no quiere que le radien las crisis de Gobierno y hará una remodelación de su Gabinete cuando lo estime oportuno. Al ser preguntado, tras la reunión con el presidente del Gobierno sobre si mantenía su opinión, expresada hace seis meses, de que Zapatero debía remodelar el Gobierno y reducir ministerios, Barreda ha dicho: «La opinión que tengo es la que tuve, la mantengo y la expresé, pero no es cuestión de que la esté diciendo permanentemente».