Contrariamente a lo que se pensaba, el pleno del Ayuntamiento de Albacete no debatirá hoy ni aprobará la tan traída ordenanza que regula el uso de los espacios públicos para garantizar la convivencia y el civismo, a pesar de que ya recibió el visto bueno de la Junta de Gobierno Local. Y es que, según el concejal de Sostenibilidad, Ramón Sotos, el documento no está del todo completo, «a falta de alguno de los informes que lo perfeccionen, por eso, se pospondrá su presentación hasta el próximo pleno en el mes de agosto».
Uno de los temas principales tratados dentro de esta ordenanza es la regulación del botellón, que con la llegada del verano se convierte en una práctica más que habitual en cualquier rincón de la ciudad.
La concejal de Seguridad, Teresa Losa, recordó a 'La Verdad', que la normativa no prohibe totalmente el botellón, pero sí que lo regula y en algunas situaciones, la policía podrá impedir su celebración. Por ejemplo, cuando existan «quejas reiteradas» de los vecinos, cuando estén cerca de zonas residenciales o se haga en zonas de juegos infantiles. La ordenanza también señala que no puede haber una concentración de personas en lugares públicos perturbando gravemente el derecho al descanso, sobre todo entre las 10 de la noche y las 8 de la mañana.
Otras prohibiciones
Además, fija la prohibición de arrojar al suelo recipientes de bebidas como latas, botellas o vasos, y establece que los padres deberán responder en caso de que las infracciones sean cometidas por un menor de edad. Asimismo, prohibe la venta de alcohol en horario nocturno, excepto si éste es expedido por bares, cafeterías, discotecas, en cuyo caso, se consumirá en el interior de dichos locales o en zonas autorizadas para ello. Losa comentó que desde su Concejalía ya se ha comenzado a regular, habilitando dispositivos especiales para controlar el botellón, sumando efectivos para así reducir las consecuencias de esta práctica, como son ruido o suciedad en la mayoría de los casos.
La zona en la que más se ha reforzado la presencia policial, según Losa, es el Parque Lineal, un lugar muy frecuentado y a la vez muy castigado por culpa de los actos incívicos que suelen venir de la mano del botellón. También en la plaza de Carretas o de La Mancha -en Villacerrada-, e incluso, en el campus de la Universidad.
La concejal de Seguridad confirmó que conforme se desplacen las personas a otros lugares para practicar el botellón, los dispositivos se irán desplazando e instalando en el lugar que corresponda.
El borrador establece una serie de infracciones que llevarán aparejadas multas de entre 121 y hasta 1.500 euros. La sanción incluso podrá elevarse a 3.000 euros si la conducta supone por su intensidad «una perturbación, alteración o deterioro grave», es decir, si los daños producidos alcanzan el 70% del valor de reposición del bien afectado, la conducta será considerada muy grave; también si afectan a zonas de juegos infantiles o a la salud e integridad personal.