La Audiencia Provincial de Albacete ha confirmado la pena de seis meses de cárcel, 1.440 euros de multa y de privación del derecho a conducir vehículos a motor durante un periodo de 15 meses, para un hombre que condujo ebrio por las instalaciones del Viña Rock y que se negó a realizar las pruebas de alcoholemia.
La Audiencia ha desestimado el recurso de apelación interpuesto por el acusado contra la sentencia dictada por el Juzgado de lo Penal número 2, considerando al condenado autor de un delito contra la seguridad del tráfico y de otro de desobediencia.
En dicho recurso, el acusado explicaba que se había vulnerado su derecho a la presunción de inocencia, ya que el delito contra la seguridad vial no quedaba acreditado, pues no había prueba objetiva de que sus síntomas fuesen debidos a la influencia del alcohol. También afirma que no estaba conduciendo el vehículo y que en cualquier caso se encontraba en un lugar que no era vía pública, pues era un recinto cerrado.
En una vía pública
En respuesta a estas alegaciones, la Sala explica en la sentencia que, dejando a un lado la declaración de los policías que dijeron que presentaba todos los síntomas de ir bebido, si no hay pruebas objetivas de que fuera ebrio, es porque se negó a realizar el test de alcoholemia. En cuanto a que no estaba conduciendo, se explica que incluso hay una fotografía que lo atestigua. Además la sentencia afirma que es indiscutible que se encontraba en una vía pública, destacando además que ni siquiera lo exige el Reglamento General de Circulación.
Se considera probado que sobre las 19:15 horas del 30 de abril de 2008, el acusado A.G.O., conducía pese a haber ingerido anteriormente bebidas alcohólicas en tal cantidad que mermaban sus facultades para efectuar una conducción segura, por el parque infantil de tráfico del recinto del Viña Rock, en Villarrobledo, en el que había vehículos de emergencia y camiones con antenas de telefonía móvil, con intención de abandonar el recinto.
Pese a ser requerido por un controlador del festival, para que se bajara del vehículo y le entregara las llaves, no lo hizo, dando marcha atrás, a fin de salir por otra puerta lateral, rompiendo las ramas de un árbol en el camino.
Avisada la Guardia Civil por los controladores del festival, los agentes le requirieron que bajara del vehículo, comprobando que estaba bebido, presentando los siguientes síntomas: balbuceo, aliento con fuerte olor a alcohol, , inestabilidad, ojos enrojecidos y brillantes. Por esta razón se avisó a la Policía Local, para que someterle a las pruebas de alcoholemia, algo a lo que se negó a pesar de ser informado repetidamente de las consecuencias negativas de no hacerlo. Además el acusado siguió insistiendo en su afán de coger el coche.