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De todo corazón, Albacete

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De todo corazón, Albacete

24.03.10 - 00:50 -
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Ésta es una historia de película, pero tan real como la vida misma. Los protagonistas son un médico, que toca corazones en todos los sentidos, decenas de voluntarios, una parroquia, una fundación y la Institución Sagrado Corazón, 'El Cotolengo'. Entre todos ellos, África ha acortado las distancias con Albacete. Jóvenes condenados a muerte por una dolencia cardíaca vienen a la ciudad para engañar al destino, para regresar a zonas tan remotas como Burkina Faso con toda la vida por delante.
Todo comenzó en el año 2006. La Diócesis de Albacete trajo a un seminarista de Burkina Faso para que completara sus estudios en la provincia, fruto de la buena relación que existe entre el obispado africano y el albaceteño. La fortuna -providencia para los creyentes- quiso que la enfermedad congénita de Simón diera la cara en España. Llevaron al joven a Urgencias y los médicos albaceteños llegaron a la conclusión de que sufría una dolencia cardíaca de nacimiento. El Sistema Público de Salud se encargó por aquel entonces de todo. La intervención que necesitaba este paciente tuvo lugar en la Clínica Recoletas a través del Sescam, con el doctor Gonzalo Aldámiz Echevarría como cirujano cardiovascular. Todo salió bien, pero los problemas llegaron cuando Simón tuvo que regresar a su país.
'Conexión Burkina'
El doctor Aldámiz quería, para su tranquilidad, estar al tanto de la evolución de su paciente, por lo que era imprescindible encontrar un cardiólogo que llevara a cabo las revisiones en África. Contactó con un médico de Burkina, quien aún colabora con el proyecto, sin embargo, hablar con él en lugar de tranquilizar al cirujano lo preocupó más. Así fue como el especialista, albaceteño de adopción, fue consciente de que Burkina «está en pañales» en cirugía cardíaca. De hecho, enfermedades erradicadas en España, como las fiebres reumáticas, dan lugar a que las dolencias cardíacas sean muy comunes y poco o mal tratadas.
Pronto se empezó a gestar la 'Conexión Burkina'. Había que traer a los enfermos hasta Albacete; sufragar los gastos de las intervenciones; tener voluntarios para acompañar a los pacientes durante su recuperación clínica y, por si esto no era suficientemente difícil, necesitaban un lugar donde reponerse hasta que llegara el momento de volar de regreso a su país. La idea parecía una locura porque había que atar demasiados cabos. Además de buena voluntad, de la que parece que sobra en Albacete, faltaba dinero para los billetes y el sinfín de complicaciones.
Dio la casualidad de que el doctor Aldámiz tuvo noticia de una ONG recién creada, la Fundación Recover, que se prestó a colaborar tanto para formar a los médicos burkinabeses como para traer pacientes hasta la clínica albaceteña.
Buena voluntad
Pronto empezó a cuadrar todo porque Capio, de quien depende Recoletas, está entre los grandes colaboradores de la Fundación. Con los gastos de ingreso y quirófano sufragados y un médico más que dispuesto a intervenir sin contraprestación alguna, faltaba ver cómo pagar los billetes; de dónde sacar los voluntarios que hicieran las noches y, lo más complicado, encontrar el lugar adecuado para la recuperación.
Hoy, cuatro años después del inicio de aquella aventura, se ha logrado operar a doce personas al año. Siempre se consigue dinero para el billete, en algunas ocasiones son donaciones anónimas, en otras feligreses de la Parroquia de San José, la Diputación Provincial, la Fundación e, incluso, africanos adinerados, que son pocos, pero los hay. Tampoco hay problema para atender a los pacientes durante el tiempo de ingreso, que suele ser de unas tres semanas, porque colaboran la parroquia y religiosas de la Diócesis. Asimismo, lo que se consideraba más complicado, la estancia de cuatro semanas en Albacete hasta reunir fuerzas para volver a viajar a Burkina, la asume El Cotolengo.
Macrina Camps, de la Fundación Recover, reconocía a este diario que «lo de Albacete es impresionante». Y es que la provincia nunca se desliga de sus 'protegidos'. El doctor Aldámiz mantiene el contacto con los médicos de Burkina y viaja una o dos veces al año tanto para contrastar el diagnóstico de los futuros pacientes como para comprobar cómo están los ya operados.
En total, el doctor Aldámiz ha intervenido a 25 enfermos de Burkina Faso desde que en 2007 se realizaran las dos primeras operaciones quirúrgicas del proyecto. En estos momentos está pendiente el caso de una joven de Camerún que ya está ingresada. En realidad el proyecto de Albacete se centra en Burkina, pero como la Fundación también trabaja en Camerún ha pensado que donde mejor estaría Sadatou, dada la gravedad de sus lesiones cardíacas, es en esta provincia.
No hay que olvidar que detrás de las estadísticas hay historias conmovedoras en las que se ha implicado medio Albacete sin que nadie haya hecho alarde de ello. Este diario tuvo conocimiento de la 'Conexión Burkina' por accidente, navegando por Internet.
Helena, Mamata, Antoinette o Gilles son los nombres de algunos de los burkinabeses que han dejado huella en Albacete. Todos ellos, menos una persona que falleció antes de salir hacia España, han superado con éxito la intervención y han podido seguir con sus vidas en Burkina.
Hay que tener en cuenta que en el país africano ya trabajaban dos organizaciones internacionales, El Mecenazgo y La Cadena de la Esperanza, que garantizan la asistencia sanitaria hasta los doce años. A partir de esta edad, la población está huérfana, de ahí que los pacientes que llegan de Albacete superen los doce años.
Y es que todo este entramado solidario ha tenido que hilar muy fino. De hecho, los pacientes llegan de dos en dos porque uno de los enfermos tiene que hablar francés para hacer de traductor. El idioma fue otra de las barreras que hubo que sortear, porque en Burkina se hablan numerosos dialectos. Como la Fundación Recover se encontró con la suerte de que el cirujano albaceteño domina el francés, lengua oficial del país, se optó por el sistema de parejas. Además, hay un burkinabés que vive en Albacete y se encarga de acompañar a los pacientes y apoyar en cuantas dificultades culturales puedan surgir.
Ayuda
Llama la atención el caso de una niña que regresó a Burkina y en cuanto alcanzó la mayoría de edad no paró hasta regresar a Albacete. Este proyecto está lleno de coincidencias. Así, la casualidad ha querido también que La Verdad se haga eco de la situación actual de la Fundación Recover. Esta ONG cumple con todos los requisitos para conseguir ayudas públicas, menos con uno, no tiene los mil socios necesarios. A través del enlace www.fundacionrecover.org/fundacionrecover/es/participa/asociate, cualquiera, aunque sea sólo aportando un euro, puede colaborar con el proyecto albaceteño y conseguir que los números se pongan de su parte.
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