Es puro teatro, pero sin palabras. Es puro arte, pero infravalorado. Son movimientos del cuerpo, una forma de expresar emociones, sentimientos. Unas veces coordinados, otras sin control. Esta es la danza, esa disciplina artística que nos acompaña desde que nacemos -¿quién no ha bailado?-, que la llevamos metida en el cuerpo (¿se llama ritmo?), pero que, para mostrarlo ante el público, requiere una formación especializada que supone un gran esfuerzo, mucha disciplina, tesón, muchas horas y una dedicación casi exclusiva.
Bailar todo el mundo bailamos, en casa, por la calle, en los locales de copas, en una reunión... pero ¿quién lo hace profesionalmente? Pocos, no por falta de ganas, sino por ausencia de oportunidades. La carencia de compañías profesionales públicas hace que en este país la danza sea el 'patito feo' de las artes escénicas en cualquiera de sus disciplinas, pero especialmente se hace más sangrante en el ballet clásico, base absolutamente imprescindible si se quiere llevar a los más altos niveles de calidad. Un hecho que está provocando el éxodo de grandes profesionales del ballet a otros países del entorno europeo que sí que saben valorar el arte del tu-tú. La mayoría de profesionales que se dedican a estas disciplinas artísticas lamentan las escasas salidas profesionales que ofrece la danza -coreografía o enseñanza son las oficiales- por la ausencia de compañías públicas que acojan a los nuevos titulados para, al menos, afianzar su formación. Por lo general, hay pocas compañías de ballet ante las dificultades que tienen que sortear a diario para poder sobrevivir.
Pero como esto de la cosa pública va despacio -en este caso de la danza va 'demasiado despacio'- de momento hay que contentarse con la política formativa que están desarrollando en la actualidad la Administración educativa regional, con la apertura, hace casi tres años, del Conservatorio Profesional de Danza de Albacete, al que recientemente se ha unido otro centro similar en Puertollano (Ciudad Real).
Tercer curso académico
El próximo mes de junio, el Conservatorio de la Avenida de la Mancha culminará su tercer año académico con un balance «muy positivo» si se tiene en cuenta que el curriculum de una carrera como la danza es tan amplio que su estudio supone una dificultad al alumnado si se quiere compaginar con otros estudios generales. Para el director del Conservatorio de Danza, Luis Alberto Ruiz, la danza es una disciplina «muy sacrificada» que se estudia y se practica por «pura pasión».
Desde que abriera sus puertas en octubre de 2007, la progresión de la matrícula ha sido espectacular, pues en tan solo tres años ha pasado de tener una veintena de alumnos a más de 60, es decir, que se ha triplicado a pesar de que, como insiste su principal responsable, «la danza es muy sacrificada, entran a las cuatro de la tarde y hay alumnos que llegan a salir a las diez de la noche».
A pesar de los buenos resultados, al menos en cuanto a demanda de estudiantes se refiere, Luis Alberto Ruiz reconoció que este año la matrícula ha bajado un poco, debido a que los alumnos con mayor edad «se han marcado a estudiar carreras universitarias fuera de Castilla-La Mancha».
Una plantilla de 23 profesores -alguno más a media jornada-, entre los que se encuentran cuatro pianistas acompañantes, un guitarra flamenca y profesores tanto de danza clásica como española, que desarrollan sus enseñanzas en unas instalaciones «magníficas» con unas aulas «muy bien acondicionadas» para la práctica de la danza, que han sido alabadas por diferentes compañías que han acudido a actuar a Albacete «y nos han solicitado las instalaciones para ensayar».
Unas jóvenes -el 96% son chicas entre los 12 y los 18 años de edad- que acuden a diario al Conservatorio Profesional de Danza de Albacete porque tienen claro que «se quieren dedicar a la danza», a pesar de que las salidas profesionales «son muy complicadas». No en vano, Luis Alberto Ruiz indica que la gran mayoría de las alumnas que terminan el grado Profesional no continúan en los conservatorios superiores porque, tal y como están estructurados, «sólo puedes ser coreógrafa o pedagoga, es decir, dedicarte a la enseñanza, y estas jóvenes lo que quieren es bailar». Algo peliagudo si la danza continúa estando como hasta ahora: muy al margen de las políticas culturales públicas y, por añadidura, poco contratada en las programaciones de teatros, salas y auditorios.
Cuando salen del Conservatorio de Albacete, las chicas están «listas» para bailar profesionalmente, puesto que, según sostiene el director, «la formación en Albacete es bastante buena; en los dos últimos cursos -son seis en total- se hace especial hincapié en la formación de las alumnas para que entren a formar parte de las compañías, aunque todo esto depende de los criterios y exigencias de éstas».
Situación actual
En opinión de Luis Alberto Ruiz, las enseñanzas artísticas en general no son reconocidas por la sociedad, no están consideradas, siendo los propios padres los primeros que «no lo entienden» y hacen de una decisión así «casi un drama familiar». «Si la música está mal en España, la danza está detrás, por eso es muy difícil dedicarse a ella, porque lo único que hay son pequeñas compañías que tratan de sobrevivir a base de subvenciones», lamenta el director del Conservatorio de Albacete, que significa que todo aquel que quiera hacer algo en la danza y vivir de ello «se tiene que ir fuera de España. Así como la música ha evolucionado bastante en los últimos veinte años, la danza va mucho más despacio, especialmente la clásica», añadió.
De cara al futuro, a Luis Alberto Ruiz le gustaría «llenar todas las aulas del Conservatorio», ya que en los doce cursos entre clásico y español, a razón de 15 alumnos por aula, el centro podría superar los 300 alumnos de matrícula. No en vano, «si impartiésemos el Grado Elemental sobrepasaríamos los 200 alumnos», una circunstancia que no ocurre en estos momentos ya que la competencia la sustenta la Diputación Provincial de Albacete.
En cuanto a la existencia de academias de danza repartidas por toda la Región, Luis Alberto Ruiz considera que son «absolutamente» compatibles con el Conservatorio, pues «la gente que no quiere dedicarse de forma profesional a la danza tiene estas academias para bailar, y la gente que quiera ser profesional tiene el Conservatorio, donde sabe que la formación va a ser más sacrificada y conlleva un sobreesfuerzo».
El próximo 29 de abril se conmemora el Día Internacional de la Danza y, por este motivo, el consorcio Cultural Albacete y la Diputación han preparado un programa especial de actuaciones, que se inició el pasado lunes, 15 de abril, con la serie escolar 'Días de Danza' en el Teatro de la Paz, y con la programación de espectáculos como 'Só tinha de ser como você' y 'Petipa. In memoriam', con Laura Hormigón y Óscar Torrado.