El Juzgado de lo Penal número 1 de Albacete ha condenado a un año de prisión y a la pérdida del carné durante dos años y medio a un hombre que condujo 44 kilómetros en sentido contrario por la autovía A-30, en estado de embriaguez, como responsable de un delito contra la seguridad vial, en su modalidad de conducción temeraria.
El acusado ha logrado una rebaja considerable de pena, gracias a un acuerdo entre la defensa y el fiscal, ya que el Ministerio Público solicitaba inicialmente una condena de 20 meses de prisión y cinco años de retirada del carné.
Por otra parte, la sala también lo ha absuelto del delito de desobediencia grave a agentes de la autoridad, del que fue acusado inicialmente, por el que el fiscal pedía 8 meses de cárcel.
Conductor suicida
Según se explica en la sentencia, se declara probado que en una hora sin determinar del 29 de abril de 2008, el acusado L.M.R.G., que por aquel entonces tenía 23 años de edad, conducía su vehículo tras ingerido anteriormente bebidas alcohólicas, que mermaban sus facultades para realizar una correcta conducción.
A consecuencia de su estado de embriaguez, accedió a la autovía A-30 por la salida 56, término municipal de Hellín, en sentido contrario al previsto y permitido en la calzada por la que circulaba, colisionando a la altura del kilómetro 48,500, con un vehículo que circulaba correctamente y que era conducido por J.J.P.M.
A pesar del golpe continuó conduciendo hasta el kilómetro 8,200, donde fue detenido por un agente del Subsector de Tráfico de la Guardia Civil, habiendo recorrido 44 kilómetros, tras hacer caso omiso a las señales acústicas y luminosas realizadas desde el kilómetro 16 por los agentes de la Benemérita, para que se detuviera, que se situaron en paralelo al vehículo del acusado, que circulaba a una velocidad aproximada de 130 km/hora.
Ebrio
El acusado fue sometido a las pruebas establecidas para el control del grado de impregnación etílica por los agentes de la Guardia Civil de Tráfico, que verificaron con un etilómetro que arrojaba unos resultados positivos de 0,84 miligramos de alcohol por litro de sangre espirado, en una primera prueba, practicada a las 0:45 horas del 30 de abril y 0,81, en la segunda prueba, realizada doce minutos después.
El ya condenado presentaba además síntomas evidentes de encontrarse bajo la influencia de bebidas alcohólicas, como rostro ligeramente enrojecido, ojos velados y brillantes, conjuntiva ligeramente hemorrágica, pupilas dilatadas, habla pastosa y titubeante, repetición de frases o ideas, incoherencias y fuerte olor a alcohol.
A consecuencia de la colisión, J.J.P.M. sufrió lesiones consistentes en traumatismo craneocervical y contusiones leves y stress postraumático, de las que tardó en curar 184 días, quedándole como secuela síndrome postraumático cervical leve.