laverdad.es
Lunes, 13 febrero 2012
sol
Hoy-7 / 5||Mañana-4 / 7|
más información sobre el tiempo
Estás en: > >
La Scala abuchea a la Fura

Sociedad

La Scala abuchea a la Fura

19.03.10 - 01:07 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
El grupo catalán, que se esperaba el escándalo, represento una ópera saturada de imágenes y presidida por el símbolo de una gran mano mecánica
La Fura dels Baus con su 'Tannhäuser', de Richard Wagner, sobrevivió el pasado miércoles a la primera experiencia en la Scala de Milán, pues al menos el teatro no se vino abajo con los abucheos, como se podía temer en un marco tan severo, y cosecharon también aplausos de una parte del público que agradeció su esfuerzo de innovación.
No obstante, es difícil saber cuántos eran para premiar la otra mitad del espectáculo, un soberbio Zubin Mehta que se llevó la única ovación unánime. Se trataba de un reencuentro: Mehta no dirigía una ópera en la Scala desde 1978. Entre los intérpretes sólo se salvó de la quema la soprano Anja Harteros, en el papel de Elizabeth. Robert Dean Smith (Tannhäuser), Julia Gertseva (Venus) y Roman Trekel (Wolfram) tuvieron que afrontar sonoros abucheos, igual que la Fura cuando salió a escena.
Pero se lo podían esperar. Carlus Padrissa, uno de los fundadores del grupo catalán, artífice de este 'Tannhäuser' saturado de imágenes y centrado en el símbolo de una gran mano mecánica, lo daba por descontado. Los escándalos, de todos modos, para la Fura pueden ser medallas, aunque en esta 'prima' más que escándalo, pues en el Piermarini ya se ha visto de todo, había fastidio y, al cabo, desinterés. El montaje no conectó con la mayor parte del auditorio y eso convertía en un obstáculo el despliegue de artilugios durante cuatro horas y media. De este modo el bautismo de fuego milanés de la Fura, tras catorce años haciendo óperas con éxito, fue fallido. El binomio Mehta-Fura salió medio tocado.
La elección principal de Padrissa como eje escénico era esa mano gigante de diez metros, obra de Roland Olbeter, que va asumiendo distintos sentidos. Primero como destino, en la lectura de sus líneas, y lugar del monte de Venus, el Venusberg del primer acto, luego como árbol o, al final, el dedo acusador del Papa. El primer acto, la explosión del mundo sensual, es una avalancha de estímulos que llena cada segundo de significados, con ayuda de imágenes proyectadas en distintos planos. El escenario se transforma, más bien, en una experiencia fílmica, que se completa con sirenas en una piscina de agua, cuerpos amasados con sensualidad y hombres volantes.
Fue el acto más sugestivo, el de mayor simbiosis con la música, pero también el más excesivo. Luego generó descompensación con los otros dos, más planos y que se valían simplemente de proyecciones de paisajes de fondo. No obstante fue en el segundo acto, el concurso de canto en Wartburg, donde se rompieron muchas complicidades con una de las apuestas más osadas, que no era tecnológica: una coreografía india al estilo Bollywood, con vestuario de Rajastán, insertada en la música wagneriana y la ambientación mítica medieval. Se oyeron risotadas y después, los primeros pitos.
Aplausos para Janácek
En el tercer acto las dos ideas centrales también fueron indigestas. Dos grandes toboganes líquidos que partían de unos ojos en vídeo representaban las lágrimas de Elizabeth, una solución que el 'Corriere' calificaba ayer de «ridícula». Después, la intolerancia del Papa que abomina del erotismo y no perdona a Tannhäuser se plasmaba con imágenes de Juan Pablo II, entre cabeceos resignados en la platea.
Al final se produjo una escena involuntariamente cómica. El público se giró a aplaudir el palco real, donde presidía la función la que bien podría ser la reina de Italia, Sophia Loren, acompañada de Giorgio Armani. La diva saludó y se escuchó una gran ovación. También debieron de oírla los artistas, y pensaron que se les reclamaba. Sin embargo, al salir se encontraron la sala de espaldas y descubrieron lo que ocurría. Hubo más risas.
En cambio el día anterior habían concluido, en signo opuesto, las réplicas de 'De la casa de los muertos', de Leos Janácek, con el ya célebre montaje de Patrice Chéreau que ha triunfado en Viena, Aix-en-Provence y Nueva York. En Milán ha cautivado de nuevo este sorprendente drama del Gulag o de cualquier campo de concentración, escrito en 1928 y sin trama, sólo un fresco siniestro de historias de desesperación. Con una escenografía sobria e impresionante entre los muros de una prisión es un espectáculo redondo, de impacto profundo. Hay apuestas audaces y contemporáneas que sí seducen a la Scala.
TAGS RELACIONADOS
En Tuenti
La Scala abuchea a la Fura

Julia Gertseva, en el papel de Julia, y Robert Dean Smith, en el de Tannhäuser, en un momento de la obra en la Scala de Milán, con las divinidades indias detrás. :: E. C.

laverdad.es

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.