Llegó, vio y triunfó. Con tan sólo treinta años de edad, Rubén Martín Díaz ya tiene en su estantería la estatuilla que le hace merecedor del Premio Adonáis de Poesía, uno de los más prestigiosos que se conceden a nivel nacional dentro de este género literario.
Rodeado de amigos, familiares y colegas en las artes del verso, Rubén Martín subió al escenario del Teatro Circo para recoger un Premio que lo ha encumbrado en el mundo literario gracias a 'El minuto interior', un poemario «celebrativo» que trata de forma íntima sobre la naturaleza, la luz, lo cotidiano..., y que asombró al jurado calificador de este premio que, en Albacete, ya han obtenido otros dos poetas locales: Juan Carlos Marset, en 1989, y Luis Martínez-Falero, en 1997.
Rubén Martín se encontraba como en una nube, «maravillosamente» contento y feliz. Aseguró que 'El minuto interior' es «un diálogo entre el propio poeta y la naturaleza, un canto interior» que decidió presentar al Premio Adonáis de Poesía porque quería forma parte de esa colección de grandes maestros de la poesía: «Para mí era un sueño, porque el Adonáis es un premio con historia», indicó.
En principio se presentó al certamen pensando que era «imposible» obtener el premio, pero «siempre te queda una pequeña esperanza, me presentaba con un buen libro, o al menos así lo entendía yo, y era posible que me dieran el primer premio», confesó ayer, minutos antes de ser alabado por sus acompañantes.
Ganador también del Premio Nacional de Poesía para jóvenes poetas de la Fundación Siglo Futuro-Caja de Guadalajara por 'Contemplación', y del primer Premio de Poesía del Certamen de Jóvenes Artistas de Castilla-La Mancha 2009, Rubén Martín escribe poesía desde hace tan solo tres años, a raíz de asistir a un recital que ofreció en Albacete el desaparecido Ángel González: «Siempre he sido un gran lector, me gusta mucho la novela y he leído algunos clásicos, pero el recital que ofreció Ángel González en Albacete me caló tanto, que empecé a leer poesía y a comprar libros». Tanto le impresionó la lectura de Ángel González, que hoy por hoy lo considera su padrino en la escritura de poesía.
Desde que conociera la decisión del jurado del Premio de Poesía Adonáis a primeros de diciembre de 2009, este joven poeta albaceteño dice haber vivido «a tope» unos meses en los que le han salido numerosas colaboraciones y lecturas. No en vano, «casi no me he dado cuenta del tiempo que ha transcurrido hasta hoy».
De profesión técnico especializado en autómatas programables, entiende que lo mejor es no pensar qué hará a partir de este momento, con un Adonáis bajo el brazo, y explica que, aunque los lectores están muy pendientes de su obra, «creo que lo mejor es seguir como hasta ahora, escribiendo y leyendo como antes».
Sus sueños
Sin embargo, aseguró tener muchos sueños y, como la mayoría de los escritores que se dedican a la literatura, poder dedicarse por entero a la poesía es su principal deseo. Sin embargo, lamentó que la poesía sea un género al que no se le presta la necesaria atención, circunstancia que ha aprendido desde que ganó el Adonáis: «Me gustaría mucho dedicarme a la poesía, pero tengo que seguir trabajando donde estoy, porque la poesía no es un género demasiado popular», añadió.
El poeta no considera que su poesía se enmarque dentro de una corriente literaria concreta: «Leo y escribo poesía, lo que me viene, y tampoco me preocupa mucho pensar en eso; siempre pretendo que sea una poesía mirada pero también que haga reflexionar y deje un poso en el lector», ha llegado a confesar.
«Pisar la tierra húmeda descalzo,/ los pies desnudos,/ el barro frío/ penetrando en la piel,/ toda la sed del mundo/ lamiéndome la herida/ de un invierno impasible» es uno de los poemas contenidos en 'El minuto interior'.
El jurado del Premio Adonáis de Poesía 2009 estuvo compuesto por Carmelo Guillén Acosta, Joaquín Benito de Lucas, Julio Martínez Mesanza y Antonio Colinas.
El galardón, que no tiene dotación económica y reconoce el trabajo de un poeta menor de 35 años, establece la publicación de la obra ganadora por ediciones Rialp, que ayer ya se encontraba en el vestíbulo del Teatro Circo.
Por su parte, la alcaldesa Carmen Oliver quiso acompañar a Rubén Martín en un momento tan importante para la creación albaceteña. Le agradeció que paseara el nombre de Albacete por el mundo y le deseó toda la suerte para que se cumplan sus mejores sueños.