Es una exposición muy completa -y compleja a la vez- que aborda con dureza las causas de la pobreza en el mundo a través de un denominador común: una puerta, un elemento cotidiano si de material hablamos, pero muy significativo como metáfora para reivindicar un necesario cambio en nuestra forma de vida.
Una puerta puede abrir mil caminos hacia la esperanza: la esperanza de lograr un mundo más justo, más equitativo, más igualitario, en el que todos y cada uno de sus seres humanos vivan en las mismas condiciones.
Y aquí es donde 'Puertas. La vida que llevamos; el mundo que queremos' centra sus esfuerzos. Con un innovador, actual y crítico montaje en el centro cultural de Caja Castilla-La Mancha en Albacete, la exposición se estructura en cuatro apartados que, en resumen, permite al visitante conocer los privilegios diarios de los que disfruta 'gracias' a la condena de los países subdesarrollados.
Cuarenta y seis puertas, veintidós vídeos y proyecciones, sonidos direccionales, olores, rastros y carteles que no se andan con rodeos a la hora de abordar temas como la privatización de los beneficios, el monopolio de los alimentos, la energía y las finanzas, los rastros que deja el actual modelo de desarrollo, la explotación infantil, la laboral...
El mundo feliz
El recorrido de la exposición empieza en el salón de una casa de un país cualquiera del primer mundo. En una habitación completamente en blanco se encuentran cuatro objetos con color: un filete de carne, una chaqueta de algodón, un teléfono móvil y un juguete de plástico, de los que salen rastros que atraviesan las paredes del 'mundo feliz' para conducirnos al 'mundo real'. En esta primera puerta se conoce el largo viaje que realizan estos objetos hasta llegar a nuestras manos, dejando a su paso un rastro de daños y beneficios.
El mundo real
Este mundo es diverso y complejo. En él todo está interrelacionado. No hay mundos aislados. Cada uno de los rastros pasa por cuatro esculturas temáticas que explican cuáles son las materias primas y los recursos naturales utilizados, en qué condiciones se realizan la producción y el trabajo, cómo y dónde se toman las decisiones políticas y financieras y cuál es el papel que tienen las grandes transnacionales.
Siguiendo estos rastros, el visitante podrá comprender cómo se vinculan nuestros bienes de consumo con los daños y ganancias que dejan a su paso.
Este mundo cuenta con diez puertas, cada una de las cuales explica los principales problemas del desarrollo y la pobreza: más de 1.000 millones de personas pasan hambre y 1.600 millones tienen sobrepeso; una nevera está llena de alimentos que no se consumen; dos mirillas muestran un Sur distorsionado -paraíso o infierno-; un avión 'forrado' del que saltan cascos azules. Sólo con el 1% de lo invertido en 'defensa' sería posible acabar con la pobreza...
Los falsos remedios
En este espacio, formado esencialmente por puertas ficticias, se muestran los ilusorios remedios que suelen aplicarse en la lucha contra la pobreza, políticas que no pretenden cambiar las cosas sino que todo siga igual, haciéndonos creer que se hace todo lo que se puede y que la pobreza es difícil de resolver.
El mundo posible
Finalmente, el mundo posible, en el que hay que cruzar las cortinas de la 'resignación', plantea un cambio de políticas y de conciencia social y muestra el mundo que ya se está construyendo y del que todos formamos parte. Ese mundo está representado por fotos que nos muestran realidades alternativas que ya se están desarrollando, vinculadas con la soberanía alimentaria y energética, la ciudadanía global y los movimientos sociales, la economía sostenible, el consumo responsable, el acceso a la educación y a la salud, otros medios de comunicación, otras formas de gobernabilidad, la conservación de la multiculturalidad, el empoderamiento de las mujeres y las políticas públicas de cooperación internacional.
El colofón de la exposición, que permanecerá abierta al público hasta el próximo 5 de mayo, culmina con la proyección de un vídeo que cuenta cómo se han realizado los grandes cambios sociales en nuestra historia.
'Puertas' ha sido una muestra organizada por la Plataforma 2015 y Más y cuenta con el apoyo de la Fundación Castellano-Manchega de Cooperación.