Catherine Ashton, la nueva responsable de la diplomacia de la UE, presentó ayer ante el pleno del Parlamento europeo sus proyectos para la Política Exterior, de Seguridad y de Defensa de la UE, entre los que destaca, por mérito propio, la creación del nuevo Servicio Exterior comunitario.
Ashton llegaba a la Eurocámara al cumplir sus primeros cien días de mandato, que no han sido una balsa de aceite para ella. Las críticas sobre su gestión, todavía incipiente, abundaron las últimas semanas pero ayer los eurodiputados, como el fin de semana pasado los ministros de Exteriores en Córdoba, prefirieron reiterar el voto de confianza en la británica, antes de levantar un muro de descrédito en torno a ella.
En realidad, Ashton salió muy bien parada del encuentro. Pidió paciencia a la Eurocámara, habida cuenta de que son nuevas estructuras de poder y gestión -las creadas por el Tratado de Lisboa- las que están intentando asentarse. «Europa se encuentra en plena fase de construcción de algo completamente nuevo, y la gente tiene que ajustar sus mapas mentales y las instituciones encontrar su nuevo lugar. Lograrlo es una tarea complicada pero también excitante. Resulta imposible no resaltar hasta qué punto el momento que vivimos es importante», dijo.
Declive europeo
La Alta Representante expuso las cifras del declive europeo, cuya población es el 7% de la mundial cuando hace sólo un siglo alcanzaba el 25%; el PIB de los socios de la UE, que hace 60 años era el 28% del total mundial, ha visto menguar su dimensión hasta el 21%, al tiempo que las economías de China, India y otras crecen a tasas del 10%. «El peso económico se traduce en influencia política y confianza. Se ve en todo nuestro alrededor; desde las negociaciones sobre el cambio climático hasta Irán, los grandes acuerdos energéticos en África o en Asia central. Si actuamos juntos, podremos salvaguardar nuestros intereses. Si no, otros tomarán las decisiones por nosotros», dijo.
Catherine Ashton destacó el papel que el nuevo Servicio de Acción Exterior de la UE tendrá en la articulación de la respuesta a los retos enunciados, convencida como está de que «ha llegado el momento de ver la foto completa, ser creativos y asumir responsabilidades colectivas». La Eurocámara aceptó el guante arrojado por la Alta Representante, y se comprometió a participar en el desarrollo de una autonomía estratégica para la Unión en el marco de un mundo globalizado.