Tomás González Ladrón de Guevara es vocal y veterinario de la Federación de Castilla-La Mancha de Caza con Galgo, a la vez que juez de campo de la Federación, por lo que conoce la problemática, y muy bien, del robo de perros. «Ahora parece que la cosa está más tranquila en cuanto al robo, pero en otros momentos la situación ha sido muy preocupante, a mí un año me robaron 17 perros. Se siguen robando, unas veces se denuncia y otras no, pero tras las operaciones Harry y Clavijo la cosa ha parado un poco. Los robos son una de las mayores lacras que tenemos los galgueros». Al respecto, añade que «se dan robos en todas las provincias de la región, quizá donde más se robe sea en Toledo, porque allí hay más galgos, aunque en Albacete también hay mucha afición».
«Albacete (junto con Murcia y Alicante, porque los clubes federados de estas provincias entran dentro de la Federación de Castilla-La Mancha), cuenta con unos 34 clubes federados. Castilla-La Mancha es la segunda región a nivel nacional en número de clubes federados, después de Andalucía, pero por muy poca diferencia. A nivel de Castilla-La Mancha la primera provincia es Toledo y después viene Albacete», aclaraba.
Valor en el mercado
Pero, ¿cuánto puede llegar a valer un galgo? Según González Ladrón de Guevara, «depende de muchos factores». Así, por un perro campeón se pueden pagar 12.000, 18.000 ó 30.000 euros, «si las dos partes están de acuerdo y una tiene el dinero suficiente».
Un perro «medianamente bueno» puede valer 2.000 ó 3.000 euros, «pero el precio es relativo, depende del animal». Este veterinario explicaba que normalmente los perros llevan un microchip, que suele ponerse en el cuello y se quita con facillidad con un pequeño corte en la piel. Por eso los veterinarios de la Federación de Castilla-La Mancha últimamente no ponen los microchips en el cuello, sino que los están colocando en la cruz, «que es la parte de arriba del perro donde se juntan las dos escápulas, ahí es más difícil detectarlo, con lo que también es más difícil quitarlo».
«Cuando le han quitado el microchip a un perro lo llevan a un veterinario a que le ponga un microchip nuevo. Yo soy veterinario, pero no puedo poner la mano en el fuego diciendo que no he puesto nunca un microchip a un perro robado, no lo sé», reconocía, añadiendo que «si a un perro le han quitado el microchip, un veterinario no puede detectar que es robado, salvo que te lo lleven el mismo día y puedas ver que tiene una incisión, es complicado. Nosotros los veterinarios antes de poner el microchip tenemos la obligación de pasarle el lector al perro, para comprobar que no lleva microchip, pero la gente se molesta».
Y qué hacer con un perro robado. «Es fácil volverlo a meter en el mercado. El microchip es un adelanto, pero no es la solución, el tatuaje junto con el microchip es ya más complicado. El tatuaje no es obligatorio, pero la Federación de Castilla-La Mancha lo exige en los perros que compiten. Se tatúan en la oreja derecha unas letras y unos números que la federación nos da. Un perro tatuado puede usarse para cazar o para la cría, pero no puede meterse en un campeonato», indicó.
Para venderlos
Pero, ¿quién se dedica a robar perros? Según este vocal y veterinario de la Federación de Castilla-La Mancha de Caza con Galgo, «el que roba perros lo hace para venderlos, con lo que tienes que estar metido en éste mundo, porque si no es difícil encontrar comprador. Lo que se roba aquí se lleva a Sevilla, a Madrid, a Extremadura o por ahí».
«A veces se aprovechan los mediodías para robar cuando no están los dueños, otras te roban en medio del campo, cuando estás con tus perros cazando y te sacan una navaja a cara descubierta. Si ven que de otra forma no te los pueden quitar, porque los tienes bajo llave, intentan quitártelos como pueden. Se han dado casos de todo tipo», señalaba González Ladrón de Guevara, denunciando que «nos sentimos desprotegidos porque la mayoría de los perros que se roban no aparecen, esa es la pura verdad. El tatuaje obligatorio colaboraría mucho a que se redujeran, pero lo importante es que se persiga a los ladrones».