Durante años, la carretera del Puente de Híjar, la comunicación más directa para pueblos como Férez, Socovos o Letur, ha sido denunciada por su pésimo estado. Las quejas y reclamaciones se mantenían pendientes, según la Diputación de Albacete, de que la Confederación del Segura, supuesta titular de esa vía, la arreglase antes de cederla a esta corporación provincial.
Así las cosas, y después de que durante años y años se diera por hecho que el tramo más problemático de esta carretera pertenece a la Confederación Hidrográfica del Segura, este organismo difundió ayer un comunicado en el que afirma taxativamente que esa carretera no es suya. Es más: que la Confederación no tiene ninguna carretera.
De la noche a la mañana, la más problemática de las carreteras de la provincia se queda sin dueño. Porque si no es de la Confederación, y la Diputación también reniega de esa propiedad, no digamos la Junta de Comunidades ni los ayuntamientos de la zona.
Una carretera vital para las comunicaciones de la Sierra albaceteña no es de nadie, nadie se hace responsable de arreglar su calzada llena de baches y grietas, su señalización tercermundista, sus desprendimientos de tierra ocupando media calzada, sus vallas colocadas en medio del asfalto.
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Indica la Confederación que «el Puente de Híjar era la obra complementaria número 5 del proyecto de construcción del embalse del Cenajo, que venía a reponer la comunicación preexistente entre Hellín y Férez».
Añade que «la carretera que comunica el puente con Férez, se trata de la obra complementaria número 17, también la reposición de una vía preexistente. Las vías preexistentes pertenecían a los organismos locales antes de la construcción del pantano y por tanto, nunca han pertenecido a la CHS».
Reitera que la Confederación no es titular de ninguna carretera, sino sólo de caminos de servicio de obras y cauces de dominio público hidráulico; salvo actuaciones excepcionales o convenios.
Sin embargo, las memorias de la propia CHS recogen obras como las realizadas en el 2008, de seguridad y señalización en esta carretera; y los boletines oficiales diversas obras de acondicionamiento, convocadas por la Confederación.
Asociaciones, ayuntamientos, partidos y la propia Diputación han anunciado reiteradamente sus reclamaciones a la Confederación para que arreglase esta carretera (en el 2008, por acuerdo unánime de los grupos), sin que hasta el momento haya habido respuesta.
El anuncio de la Confederación de desentenderse de esta carretera cambia la situación, al dejar un tramo de unos diez kilómetros, en una penosa (y peligrosa) situación literalmente huérfano de responsables.
El resultado es obvio: mientras las administraciones se quitan el 'muerto' de encima, los ciudadanos sufren las consecuencias de este abandono surrealista.