La poca difusión que tuvo el «acto central» del III Centenario de la Confirmación de la Feria de Albacete durante los días previos tuvo ayer su repercusión en el Teatro Circo, que registró menos de media entrada y con ausencias muy notables, entre ellas la del promotor de la celebración, el que fuera alcalde socialista Manuel Pérez Castell entre 1999 y 2008, pero también de otro de los ocho alcaldes vivos de la ciudad, de Ramón Bello.
Lo cierto es que el acto quedó bastante deslucido por las numerosas ausencias, sobre todo alcaldes y concejales de los pueblos de la provincia que debían recibir un homenaje de la ciudad de Albacete por su implicación con la Feria de la capital.
Ausencias a parte, con el acto conmemorativo de ayer, arrancaron oficialmente las celebraciones del III Centenario de la Feria de Albacete, hecho que se produjo precisamente el 6 de marzo de 1710 gracias al privilegio concedido por el primer monarca de la dinastía de los Borbones, Felipe V, que no hacía otra cosa que confirmar algo que ya se venía celebrando en la localidad al menos desde cuatro siglos antes (existe documentación que acredita que ya existía a principios del siglo XIV).
El acto comenzó con la proyección del documental 'Un día de Feria' en el que numerosas personalidades relacionados con Albacete, muchos de ellos nombrados 'Embajadores', narraban cómo viven ellos las actividades festivas que paralizan la ciudad durante once días. Desde el periodista Pedro Piqueras, hasta el cineasta José Luis Cuerda, pasando por la soprano Elisa Belmonte o los humoristas Raúl Cimas, Joaquín Reyes y Ernesto Sevilla, y muchos de los alcaldes vivos de la ciudad, relataron su experiencia en un día de la Feria.
El documental dio paso a un emotivo acto de homenaje a los pueblos de la provincia. El homenaje quedó un poco descafeinado ya que apenas acudieron representantes de 35 de los 87 municipios (y de alguna de las pedanías de la capital), pese a que estaba confirmada la asistencia de sesenta regidores de la provincia. El mal tiempo fue la causa alegada por la alcaldesa de Albacete, Carmen Oliver, para justificar tanta ausencia de alcaldes.
Uno tras otro fueron subiendo al estrado en el que se les entregó una insignia de plata con motivos de la Feria impuestos por los ex alcaldes de la capital que asistieron Abelardo Sánchez (1978-1979), Salvador Jiménez (1979-1983), José Jerez (1983-1991), Carmina Belmonte (1991-1995) y Juan Garrido (1995-1999) y por la propia Oliver (alcaldesa desde abril del 2008). El presidente de la Diputación y alcalde de Villarrobledo, Pedro Antonio Ruiz Santos, fue el encargado del discurso en representación de todos los alcaldes de la provincia. En él, Ruiz Santos reconoció que todos los pueblos esperan la Feria casi con la misma intensidad que sus propias fiestas «porque es una Feria de toda la provincia».
Los Reyes podrían venir
La regidora albaceteña tomó el relevo para destacar que el Ayuntamiento pensó en el III Centenario como una oportunidad para toda la ciudad, «para sectores como el turístico, el comercial, el de congresos o el hostelero». La alcaldesa confió en que los Reyes de España, que son presidentes de honor de la Fundación del III Centenario, puedan asistir a alguno de los actos de la Feria de este año.
Las palabras de Oliver dieron paso a la lectura del privilegio que confirmaba la Feria por Felipe V a cargo de Mª Carmen Ortega representante del pleno infantil, Iris Cuevas del Consejo de la Juventud, Francisco Hurtado de la Federación de Vecinos, y Pedro Valencia de la Federación de Mayores. Una de las cosas más llamativas del acto fue el simbólico encendido de la Puerta de Hierros llevado a cabo por el público asistente que mediante un pulsador iba encendiendo cada una de las 300 bombillas que componen la iluminación. El concierto de la primera violín de la Orquesta Sinfónica de RTVE, Mariana Todorova, acompañada al piano por el albaceteño Pablo Jara, y el festival de música local pusieron punto final al primer gran acto del III Centenario de la Feria de Albacete.