Resulta que cuando le pedimos al rey Felipe V que nos echara una mano porque la villa no tenía un duro -quiero decir un maravedí- el monarca se sacó de la manga, agradecidísimo por el regalo que le hicimos de diez caballos de la remonta, una feria franca, tal día como hoy por más señas, mientras poníamos en orden nuestra hacienda después de la batalla de Almansa, que nos trajo de cabeza. Y es curioso que además de aquel privilegio, cuyo III Centenario conmemoramos hoy con un acto institucional, accediera a la petición que al parecer también le hicimos de celebrar cada semana el mercado de 'Los Invasores', que si entonces no se llamó así fue porque no teníamos en el centro urbano tenderos recelosos para denunciar la invasión, lo que siglos después se consideró una intrusión pirata quizá porque ya entonces era una cosa del otro jueves. Algún historiador se sorprende de la que parece una insólita solicitud, porque ese mercadillo semanal ya nos lo habían concedido los Reyes Católicos en 1476. Y si luego lo pasamos a los martes, en los aledaños del ferial, es un asunto municipal porque la actual Corona no está para asuntos tan domésticos.
Lo que sí tiene fuste es lo de feria franca, y por eso varios ex-alcaldes se reúnen de vez en cuando con ese único juguete, tratando de evocar los trescientos años del privilegio con el relieve digno de la efeméride. Cualquiera de ellos, durante su mandato, dejó una muesca en el edificio del XVIII, como si por una irrenunciable predilección estuvieran obligados a prestarle especial interés dejando detalles prácticos y ornamentales, a veces desafortunados, para los restos, aparte de las mejoras que con evidente puntualidad aconsejaba el paso del tiempo y sus estragos en un casutón elemental afectado en una estructura manifiestamente mejorable.
El texto de la provisión real no tiene desperdicio, y aunque es de sobra conocido -esta tarde se le dará lectura en el Teatro Circo- no nos resistimos a reproducir los párrafos con cierto encanto periodístico, como cuando se refiere a la remonta de caballería -a cuya mejora contribuyó Albacete- «para que por este medio -dice el Rey Animoso- se pudiese ocurrir a la defensa de nuestros dominios en la futura campaña, y que deseando la citada villa manifestar el amor y celo que siempre había tenido en las ocasiones que se habían ofrecido, había entregado diez caballos de buena calidad para ayuda de dicha remonta, cuyo servicio había hecho la referida villa, sin embargo de lo imposibilitada en que se hallaba y de lo aniquilados de medios que estaban sus vecinos, a causa de los rigurosos contratiempos que habían padecido, originados de los excesivos gastos que había hecho en el paso de tropas de nuestra Real Persona y otros que había ejecutado, añadiéndose a esto la plaga de langosta que había padecido, consumiéndose los frutos de tres años sin que hubiese podido extinguirla, en cuya remuneración pidió se le concediese confirmación del privilegio con que se hallaba, de los mismos que gozaba la ciudad de Chinchilla y sus vecinos y para que pudiera tener una feria franca por ocho días en la festividad de Nuestra Señora de los Llanos su patrona, que se celebraba en el día de su Natividad, y contándose desde la víspera 7 de septiembre hasta el día 15 del mismo mes y para que pudiese arrendar seis puestos de tienda de lo comestible en precio competente, sin que otros que no fuesen forasteros pudiesen venderlos sin tenerlas arrendadas». Y cuando señala la provisión del mercado semanal de los jueves nos llama «pobres vecinos» a los que nos concede también poder hacer seis cuartos de dehesa en la jurisdicción de la misma villa y partidos de tierras que le fuesen más convenientes para el pasto de ganado». Así que con tal consideración, don Felipe aceptó el servicio de los diez caballos que le enviamos «para las urgencias presentes». Mi Feria por diez caballos, pudo decir el señor Corregidor de la villa, encantado de conocerle, con el resto de su Concejo.
La concesión histórica bien merece los fastos que se están celebrando desde el día 2. La alcaldesa, y las concejalas de Feria y de Cultura, han sabido estar a la altura de las circunstancias, aunque aun queda tela por cortar durante este año privilegiado.