Los vecinos de Cañicas casi han tirado la toalla. Miran con envidia los adoquines colocados en la vecina avenida de Menéndez Pidal y piden al Ayuntamiento que por lo menos adecente con un poco de cemento la calle Virgen del Pilar. No saben ya qué hacer para que su calle entre en alguno de esos publicitados planes de obras, para no tener que esperar a que se construyan nuevos pisos para tener unas aceras dignas.
«No me canso de decirlo, pero no me oyen», dice ya derrotada la presidenta de la Asociación de Vecinos, Milagros Morcillo. Corredores que buscan la salida a los caminos del Canal de María Cristina, pacientes que acuden al recién construido centro de salud, mujeres que con su carrito de compras sortean los charcos para llegar al centro comercial Imaginalia y un intenso tráfico que circula a toda velocidad por un asfalto lleno de baches.
En este barrio contrasta como en pocos ese Albacete nuevo, de pisos recién construidos, con el viejo Albacete, de casas bajas y viejas y calles desatendidas. La calle Virgen del Pilar es un calle a medio construir. La parte que linda con el barrio Canal de María Cristina es la de los vecinos afortunados, al menos tienen una acera para pasear, sin pisar charcos. Al otro lado, una calle tercermundista, «ciudadanos de primera y ciudadanos de tercera», dice Antonio, un vecino.
Es cierto que en el tramo que linda con el sector 3, no hay viviendas, sólo alguna que otra nave y terrenos a la espera de ser urbanizados. Pero el estado es penoso, «mire esa valla de hormigón -comentan un grupo de vecinos- con las lluvias se ha rehundido y va a terminar cayendo sobre los coches». Es cierto, la valla ya sólo se sujeta en un viejo poste de teléfonos.
En manos de constructores
El concejal de Urbanismo, Antonio Martínez, insiste en que el Ayuntamiento no puede arreglar esa calle, que están a expensas de que al agente urbanizador de ese sector, Moreno y Roldán, presente el proyecto de reparcelación; «no podemos hacer obras sobre un terreno que no es de propiedad municipal y el problema ahora es que los bancos han cortado el crédito y no es fácil hacer obras de urbanización».
Pero, ¿qué ocurre con el tramo de la calle que sí está en una zona urbanizada, el que linda con el barrio de Cañicas? Hace diez años, Emilio Plaza, montó la asociación de vecinos y empezó a moverse para que el Ayuntamiento hiciese algo.
Porque en este tramo sí que hay algunas aceras, pero son tan viejas que presentan un estado de lo más lamentable y además tienen unos desniveles casi imposibles de saltar. «Entonces vino Carmen Oliver, que era concejal de Barrios y dijeron que lo iban a arreglar, pero sigue igual, porque ahora dicen que mientras no se tiren las casas viejas y los urbanizadores construyan pisos nuevos eso seguirá así», explica este vecino.
La actual presidenta de la asociación confirma esta situación, «nos duele la boca de pedir que arreglen la calle, pero dicen que tienen que ser los constructores y ahora no hay dinero para construir así que, quién sabe, a lo mejor hay que esperar 20 años a que esto se arregle».