La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Cuenca ha enviado al Ayuntamiento de Villarrobledo el informe sobre las prospecciones realizadas en la zona de los Barreros el año pasado, en busca de restos de personas que pudieron ser arrojadas a esos pozos en abril de 1939.
Se ha comprobado, según las conclusiones, la existencia de tres barreros, uno dentro de la ampliación del Cementerio. Los otros están en el exterior, uno más próximo a la tapia del cementerio, y otro -que tiene tres pozos- más alejado.
Se sondearon dos, los más próximos a las tapias del cementerio. En uno de ellos se han encontrado restos orgánicos. Según el informe, «si bien no es absolutamente seguro que dichos restos sean humanos, hay que sospecharlo pues estos pozos no muestran esta contaminación en ningún otro caso y sólo en dos profundidades, las que coinciden con los niveles de uso en la explotación de los barreros en 1939». Los restos aparecen en dos capas, separados por una capa de medio metro de tierra.
El informe indica que no se han hecho prospecciones ni en el interior del cementerio, ni en los restantes tres pozos, que se han limitado a localizar.
Exhumación compleja
Las conclusiones del informe que firma el profesor Ángel Fuentes finalizan indican que en caso de procederse a una exhumación, se propone que se haga en el que se han detectado los restos, si bien añaden que «técnicamente es complejo hacer una buena exhumación en estas condiciones, pero estamos trabajando en la puesta a punto de un método de abordaje que permita una exhumación científicamente admisible y técnicamente factible».
La asociación anuncia que los días 9 y 10 de abril se realizarán unas jornadas en el claustro del Ayuntamiento de Villarrobledo con ponentes de universidades y asociaciones de la región sobre los barreros.
Solicitan al Ayuntamiento que señalice y proteja los lugares en los que se han localizado los barreros: «no es en absoluto de recibo que estos leales a la constitución de 1931, yazcan bajo un párking, unos servicios, o lo que fuere según los casos en años sucesivos. Son personas asesinadas, que yacen en estos pozos, no por su voluntad sino por la de una brutal dictadura»; y añaden que «resultaría sumamente paradójico que lo que no desapareció durante una dictadura de 40 años, desaparezca en plena democracia».