La navaja es un producto decorado de origen que no necesita, cuando sale de un proceso industrial o de un taller artesano, ningún tipo de cosmética. Desde el corte del cabo y su rebajo y aserrado, hasta el afilado de la hoja, es una sesión de maquillaje que no la mejora el mejor fashion conocido. Va siendo guapa en cuanto le montan las virolas, y ahí queda eso, digo su categoría estética después del corte, el temple, el amolado y el pulido de la hoja y sus vaceos. La acicalan con el corte del muelle y su combado, y con la palanquilla, sin olvidar el clavado de la hoja en el cabo, los ajustes sucesivos y siempre un refinado a punto y que no quede nada por pulir. Está claro, el resultado es una obra deslumbrante que distingue a un oficio secular y que no necesita ir a un salón de belleza para mejorar su aspecto.
Sin embargo, un grupo de artistas albaceteños ha querido realzar su atractivo con una decoración 'ad hoc' que permitirá a la navaja presentarse en sociedad con un ropaje inédito. Con motivo de la conmemoración del III Centenario de la Feria, una colección navajera asumirá la cuota de representación que históricamente le corresponde, exhibiendo nuevos aspectos artísticos según la imaginación, la originalidad y la técnica que han querido imprimirles, en una operación que proyecta el perfil tradicional con una segunda dimensión y que en realidad es un gesto de solidaridad e identificación con una de las creaciones más queridas de cuantas se tiene noticia a lo largo del tiempo, desde lo que ahora llamamos sector y que es una de las parcelas entrañables de la actividad de un pueblo, primero gremial y ahora una organización laboral moderna que afronta su desarrollo superando con voluntad y sacrificio las dificultades de su tiempo, aunque no otra cosa hizo a lo largo de su historia, soportando una legislación hostil que imponía restricciones y serios obstáculos en su producción, prohibiendo algunos ejemplares.
Habrá que repetir una vez más -hemos escrito decenas de crónicas sobre del tema- que ya había indicios de este trabajo en el XVII, y en el siglo siguiente se registró un boom extraordinario, cuando se pasearon nuestros cuchillos, navajas y tijeras por medio mundo, con una definida e inconfundible personalidad que han venido conservando hasta nuestros días. Piezas que salían al comercio con su sencillo y magnífico atavío.
La decoración navajera actual, destinada a la promoción de la Feria y la ciudad, es obra de quince artistas albaceteños. Navajas que -como ayer informaba en estas páginas Ana Martínez- podrán verse esta semana en la planta baja del Museo Municipal, y que en el mes de septiembre volverán a exhibirse.
La Fundación del III Centenario de la Feria se puso en contacto con patrocinadores públicos y privados que han colaborado en el proyecto del que forman parte, como autores artísticos, los pintores Salvador Pérez, Ricardo Avendaño, Pablo Gallardo, José Enguídanos, Miguel Barnés, Conchi Aguilar, Qijano, Ana Navarro, Miguel Cano, José Ángel Ramírez, Paco Pérez, Silvia Molina, José Antonio Lozano, Magnú y Pilar Belmonte, que se convierten así en nuestros cónsules artísticos, con sus pinturas sobre navajas de fibra de vidrio realizadas por un artesano fallero de Valencia.