El estallido de la burbuja inmobiliaria ha dejado en serios apuros al más claro ejemplo de urbanismo desenfrenado de la provincia, Chinchilla, y de paso ha terminado con la dimisión del hasta ahora alcalde, el socialista Vicente Martínez Correoso.
A las dos y media del mediodía del pasado martes el que fuera regidor chinchillano durante la última década presentó un escrito a través del registro del Ayuntamiento con su dimisión irrevocable alegando cuestiones «estrictamente personales». Y lo hizo sin que nadie, ni siquiera los concejales de su propio grupo, conociera la decisión hasta que presentó el escrito por el registro municipal. Cierto es que ya lo había intentado hace unos meses y que la presión de sus concejales (que no aceptaron su dimisión) hizo que diera marcha atrás, pero todo el mundo en el pueblo sabía que llevaba meses anunciando su intención de dimitir como alcalde.
Aunque en su escrito alega motivos «estrictamente personales» para dimitir todo apunta a que los problemas urbanísticos que está sufriendo el Ayuntamiento de Chinchilla en los últimos meses (especialmente en el último trimestre) están detrás de su decisión, y así lo apuntan tanto desde la oposición en el Consistorio como los propios vecinos.
Y es que el modelo urbanístico que ha impulsado Martínez Correoso en la última década ha sido duramente criticado desde varios ámbitos que lo consideraban «insostenible» ya que preveía que Chinchilla pasara de apenas 3.500 habitantes en el 2004 a 21.000 apenas una década después, y en todo ese proceso estuvo arropado por el entonces consejero de Urbanismo y Vivienda, Alejandro Gil.
Y ese modelo le ha generado no pocos problemas. El más conocido ha sido el conflicto originado en torno a la macrourbanización de La Losilla, que preveía la construcción de 1.800 chalés en el límite con el término municipal de Albacete (cuyo Ayuntamiento incluso trató de impedirlo en un primer momento) y que acabó con la anulación por parte de los tribunales de Plan de Reparcelación ya que estimó que el Consistorio chinchillano lo aprobó sin el informe de la Confederación del Júcar que garantizara el abastecimiento de agua.
Pero el problema más grave se ha ocasionado en el área de reparto número 5 (AR-5), que afecta a los parajes de El Tejar y La Raya, donde estaba prevista la construcción de más de medio millar de unifamiliares cuyas obras llevan paralizadas desde antes del verano y cuyo agente urbanizador recibió hace apenas unos días una sanción del Consejo de Ministros de más de medio millón de euros por invadir el dominio público al construir sobre la Rambla del Cañaveral, que además se debía devolver a su estado anterior y reponer toda la cubierta vegetal.
El asunto no ha dejado indiferente al pueblo en el que hay más de 180 familias afectadas ya que el área de reparto se impulsó por el Ayuntamiento. En su día este desarrollo urbanístico se planteó como obligatorio para todos los propietarios de los terrenos afectados que se encontraron encima de su mesa con un papel que, en virtud de la normativa legal eso sí, además les exigía el pago proporcional de los costes de urbanización de los 464.000 metros cuadrados.
Dimisión anunciada
La oposición, tanto de populares como de izquierdistas, que se mostró «sorprendida» por la manera de presentar la dimisión, cree que estos problemas urbanísticos están detrás de la dimisión de Vicente Martínez Correoso. «En los últimos meses ya daba una sensación de pesadez de llevar el cargo», aseguró Antonio Cola, portavoz de IU en el Ayuntamiento de Chinchilla y, hasta junio, socio de gobierno con el PSOE. Cola añadió los problemas en la negociación del presupuesto y los «desencuentros» internos en el seno del grupo socialista a los motivos por los que Correoso no podía sobrellevar el cargo.
«Ya llevaba siete u ocho meses sin ilusión, sin ganas», corroboró el portavoz popular en el Consistorio chinchillano, Pedro Luis Medina, que coincidió que las cuestiones urbanísticas han pesado mucho en la dimisión de Martínez Correoso. Pero a su juicio, el «verdadero responsable» de la situación por la que atraviesa el Ayuntamiento de Chinchilla es el concejal de Urbanismo y portavoz del grupo municipal socialista, Daniel Ballesteros, «que era quien realmente movía los hilos porque el alcalde era una marioneta».
El portavoz popular acusó al ya ex regidor chinchillano de «engañar» a los ciudadanos porque poco tiempo después de paralizarse las obras del AR-5 mandó una carta a los afectados para asegurarles que de manera inminente comenzarían las obras de nuevo.
Avisos desde el 2000
Medina aseguró que la Confederación Hidrográfica del Júcar «lleva avisando desde el año 2000» de que antes de comenzar cualquier obra debería contar con todos los permisos de la propia Confederación «algo que han obviado el alcalde y Ballesteros, se han saltado la ley y ahora nos ha sobrevenido el problema». Además, recordó que en el año 2008, una vez que ya estaban comenzados los trabajos, la Confederación pidió al Ayuntamiento que paralizara las obras, algo que tampoco hizo. Denunció que el Ayuntamiento tampoco había avalado el dinero que aportaban los propietarios de los terrenos «dejando que el promotor campara a sus anchas».
Incluso los ecologistas amenazaron con llevar a la Fiscalía Anticorrupción lo ocurrido en esta zona de Chinchilla.
Y, ¿qué dice el alcalde? Vicente Martínez Correoso no quiso ayer atender a 'La Verdad' para aclarar ni su dimisión ni todas las acusaciones vertidas sobre su persona, como tampoco lo hizo el concejal de Urbanismo y portavoz socialista que aseguró que era «incierto» que hubiera dimitido por los problemas urbanísticos.
La dimisión de Martínez Correoso (sólo como alcalde ya que conserva su acta de concejal) deja al Ayuntamiento de Chinchilla en una difícil situación con un empate a cinco concejales entre PSOE y PP, lo que sitúa a IU como llave en el Consistorio.
La próxima semana está previsto que se celebre el pleno extraordinario para conocer la decisión de Martínez Correoso y en un plazo de diez días desde entonces se deberá convocar otra sesión, también extraordinaria, para elegir al regidor chinchillano para el próximo año (las elecciones municipales están previstas para mayo del 2011).
Romper el pacto
El portavoz de IU, que rompió la coalición de gobierno que mantenía con el PSOE en junio, ante lo que consideraban una serie de «engaños permanentes», prefiere esperar a escuchar las razones que han llevado a Martínez Correoso para presentar su dimisión antes de tomar una decisión «aunque trataremos de respetar la mayoría», aseveró recordando que fue el PSOE el partido más votado.
El PP también prefiere esperar a conocer las razones del regidor chinchillano para pronunciarse, aunque, a tenor de lo dicho por su portavoz, prefieren esperar a las municipales del 2011 «para que el pueblo nos dé su apoyo para salir de esta situación».
Y, los vecinos, ¿qué opinan? Como en todos los pueblos pequeños es difícil encontrar a alguien que quiera hablar abiertamente, pero muchos se muestran claramemente molestos con la política urbanística del Ayuntamiento en los últimos años, aunque también los hay que defienden al alcalde porque «es una buena persona». Otros coinciden al señalar que tiene «un toro difícil de lidiar», como asegura Asensio Calero en referencia a los problemas urbanísticos. «Es una barbaridad lo que se ha hecho, las obras sin los permisos», corroboró Ángel Moreno.