La transformación de este cruce en un espacio de rasante única es una de las medidas aconsejadas por el equipo técnico del ingeniero Carlos Corral, que está redactando el nuevo Plan de Movilidad Urbana.
Otras de las sugerencias de estos expertos pasan por restringir al tráfico el tramo más céntrico de la calle Rosario y cambiar de sentido la calle San Antonio para descongestionar de tráfico el centro, pues con esta medida se evitaría que cientos de coches que suben por el Paseo de la Cuba y quieren atravesar la ciudad lo hagan utilizando la calle Rosario, recurriendo a otros itinerarios alternativos. Y es que, según los estudios realizados, el 50% de los coches que a diario pasan por la calle Rosario no van al centro, sino que utilizan esta ruta para atravesar la ciudad.
La alcaldesa anunció ayer que el próximo 11 de noviembre, convocará a la Mesa de la Movilidad para empezar a tomar decisiones que «mejoren la movilidad» y empezar a «dar pasos hacia la peatonalización» del centro.
Carmen Oliver, sin embargo, no quiso pronunciarse sobre las medidas a adoptar, insistió en que lo que hasta ahora hay son propuestas técnicas y que será la Mesa de la Movilidad donde se tome una decisión, siempre teniendo en cuenta que la medida cuente con el mayor consenso posible y que sea «buena» para la ciudad. «Probablemente los acuerdos cuando se adoptan dando participación tarden más, pero son mejores porque cuentan con más consenso», recalcó Oliver.
No obstante, dijo que hasta ahora los vecinos, de forma mayoritaria, y a través de asociaciones como el Foro de la Participación o la Federación de Asociaciones de Vecinos, le habían transmitido la idea de que «merece la pena escuchar a los técnicos e intentar el cambio, para mejorar la movilidad y la accesibilidad». Sobre la calle Rosario aclaró que la propuesta que los técnicos han puesto sobre la mesa no pasa por cerrarla totalmente al tráfico, «porque hay muchas entradas a garajes», entre otras razones. Por tanto, lo que se sugiere es restringir el acceso de vehículos a este tramo de calle, controlando qué vehículos pueden entrar (residentes, emergencias, conductores que quieran usar aparcamientos públicos, etc...) y dejarlo como una calle de tráfico lento o «velocidad reducida». El Plan de Movilidad Urbana habla de muchas más cosas, de ampliar la red ciclista y potenciar el uso de la bici, de jerarquizar las calles, de establecer un sistema de aparcamientos periféricos con limitación de acceso al centro y de reordenar el tráfico de todo el centro.
Pero siempre que se habla de él, se pone el punto de mira en la peatonalización, o no, de la calle Rosario, algo de lo que se lleva hablando más de quince años en la ciudad.