Tercer, y parece que definitivo, intento de fusiones de cajas rurales en Castilla-La Mancha, que pretende convertirse en un referente financiero en la Comunidad tras la desaparición de Caja Castilla-La Mancha.
Casi por sorpresa, las cajas rurales de Ciudad Real, Albacete y Cuenca acordaron iniciar un proceso de fusión «entre iguales» del que queda fuera la Caja Rural de Toledo y que dará lugar a una entidad que pretende liderar el sector financiero regional y ser el referente de las cajas rurales españolas. Así lo anunciaron en rueda de prensa los presidentes de las tres cajas, Luis Díaz Zarco (Ciudad Real), Higinio Olivares (Albacete) y Carlos Sierra (Cuenca), acompañados por los tres directores generales de las entidades, Miguel Ángel Calama, María Victoria Fernández y Ernesto Berdala.
Los seis presentaron en Toledo el protocolo de fusión, denominado 'Proyecto Dulcinea', que se ha fraguado en apenas 20 días y fue suscrito el miércoles (8 de septiembre) y presentado al Banco de España y al presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda.
Un proyecto con vocación regional y nacional que pretende que en mayo de 2011 empiece a funcionar la nueva entidad, que sería la quinta del grupo de cajas rurales por activos totales medios y la segunda por beneficios.
La sede, en Toledo
Tendrá su sede en Toledo por ser la capital regional y estará presidida por Luis Díaz Zarco y co-presidido por Higinio Olivares y Carlos Sierra con un nombre que aún no se ha decidido y para el que se abrirá un concurso de ideas entre todos los empleados de las cajas.
Fuera de este proyecto queda de momento la Caja Rural de Toledo, con la que la de Ciudad Real inició en junio un proceso de fusión que, según Díaz Zarco, sigue abierto, aunque las condiciones sobre las que se negociaba «han cambiado».
Antes que con la de Ciudad Real, la Caja Rural de Toledo, inició un intento de fusión con la de Albacete en enero de 2009, que tampoco fructificó.
Díaz Zarco repitió en varias ocasiones que no existe ningún problema en el proyecto con la Caja Rural de Toledo, sino una cuestión «de diferentes velocidades», pues la entidad toledana, por su mayor tamaño, «es un elefante» que da pasos más lentos. Sin embargo, ante la insistencia de los periodistas, reconoció que este proyecto ni siquiera se le ha presentado a la Caja Rural de Toledo y subrayó que el 'Proyecto Dulcinea' ha requerido de un importante esfuerzo de generosidad por parte de todos los firmantes.
«Deseo que Toledo se comporte con la generosidad que nosotros hemos tenido», añadió el presidente de la Caja Rural de Ciudad Real, quien planteó que «el tamaño» a veces motiva que se piense de otra manera y advirtió: «ahora nosotros también tenemos tamaño».
En cualquier caso, explicó que el miércoles habló con el presidente de Caja Rural de Toledo, Andrés Gómez Mora, y quedó en reunirse con él en pocos días, porque «son más cosas las que nos unen que las que nos separan».
Sin ayuda del FROB
La nueva caja rural nacerá sin ayuda del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) por la situación saneada de las tres entidades y pretende ser líder en el sector financiero regional en tamaño, solvencia, liquidez y beneficios.
Con las cuentas de junio de 2010, la nueva caja tendría unos activos totales de 4.012 millones de euros, una inversión crediticia de 2.847 millones, unos depósitos de los clientes de 3.225 millones y fondos propios por 331 millones.
El beneficio antes de impuestos de las tres entidades a 31 de diciembre de 2009 fue de 30,5 millones de euros. Las cajas suman 267 oficinas, 945 empleados, 384.218 clientes y 95.677 socios. Díaz Zarco aseguró que no habrá solapamiento de oficinas, por lo que no habrá pérdidas de empleo, aunque sí habrá movimientos por la unión en Toledo de los tres servicios centrales de las cajas. Entre los objetivos de la nueva caja , situar el ratio de solvencia en el 11,50, el ratio de liquidez estructural por encima del 102%, mejorar la eficiencia hasta el 50%, generar beneficios por encima de 26 millones de euros en 2011 y crecer en balance a ritmo del 4% anual.
La nueva caja aspira a lograr una cuota de mercado del 20% en tres años y el modelo que se aplicará es el de banca universal especializada, con actuación en los segmentos de la actividad agraria y cooperativa, las pymes, los comercios, los particulares y las instituciones.
Se crearán centros especializados para dar mejor servicio en banca privada, banca agraria, banca de empresas, seguros y unidades específicas para ofrecer servicios diferenciados al comercio minorista, las instituciones y a los asalariados.
La fusión se realiza «entre iguales», de modo que habrá un Consejo Rector compuesto por dieciséis personas (cinco procedentes de cada entidad y un consejero laboral), una comisión ejecutiva de seis miembros (dos de cada entidad) y los tres directores generales reportarán directamente al Consejo.