Al Ayuntamiento de Albacete le corre prisa y quiere meter las máquinas cuanto antes para urbanizar el Sector 10, un nuevo barrio proyectado junto a los barrios de La Estrella y La Milagrosa, en los más de 156.000 metros cuadrados que hay entre las vías del tren y la carretera de Alicante.
La razón no es otra que el agotamiento del suelo reservado para viviendas protegidas. En esta nueva barriada, el consistorio tiene puesto su punto de mira para sacar adelante la construcción de casas sociales, pues se reservan parcelas para construir cerca de 500 pisos con algún grado de protección.
Los planes de urbanización del Sector 10 se arrastran desde el 2003, año en el que la sociedad de gestión urbanística Urvial, empresa dependiente del Ayuntamiento, aceptó hacerse cargo de las obras. Entre unas cosas y otras, la tramitación administrativa se ha ido demorando, parece ser que debido, sobre todo, a las negociaciones con el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), ya que el trazado de las vías del tren de Alta Velocidad invadía buena parte de este barrio.
Después de conseguir sacar las vías del tren fuera del suelo urbanizable y acordar construir un nuevo puente para conectar este barrio con el previsible desarrollo de la ciudad al otro lado de las vías, se diseñó un nuevo programa de urbanización que hoy, si no sucede ningún cambio de última hora, recibirá el visto bueno de la Gerencia de Urbanismo.
El programa de actuación urbanizadora (PAU) prevé generar suelo para construir 252 viviendas sin ningún tipo de protección, 180 que tendrán la clasificación de precio tasado y 306 que serán viviendas de protección oficial.
En la tramitación del PAU, la Gerencia de Urbanismo ya ha admitido algunas alegaciones, unas formuladas por particulares, y otras presentadas por ADIF. Como la mayor parte del suelo está en manos del Ayuntamiento y del Administrador Ferroviario, los responsables políticos confían en que el siguiente trámite, que es la reparcelación del suelo, «no resulte complicada». Lo dice el concejal de Urbanismo, Antonio Martínez, que admite la urgencia de acometer estas obras cuanto antes, aunque no se atreve a dar plazos, pues todavía restan trámites burocráticos por cumplimentar.
Calefacción de distrito
Una de las particularidades que tendrá este nuevo barrio es que contará con calefacción de distrito, un experimento que si resulta positivo el Ayuntamiento quiere extenderlo a otras nuevas zonas de la ciudad.
Este sistema para caldear las viviendas y dotarlas de agua caliente, consiste en instalar una central de producción de energía, una especie de gran caldera para todo el barrio, en lugar de instalar en cada vivienda una calefacción individual. Sin embargo, cada vecino podría regular la calefacción y el agua caliente de manera autónoma y pagaría en función de su consumo gracias a un contador individual de facturación.
En Barcelona ya hay algunos barrios dotados con este sistema de calefacción, «que son mucho más eficientes, pues tienen poca pérdida energética y reducen el consumo», dice el concejal de Urbanismo, que insiste en que cada vecino pagará en función de su consumo. «Queremos probar a ver que tal funciona y extenderlo a otras zonas de la ciudad», señaló Martínez.