El plan que regulará el crecimiento del área metropolitana de Albacete, que comprende a Albacete y a otra decena de municipios ubicados en un radio de 30 kilómetros, estará finalizado a principios del 2010.
El Plan de Ordenación Territorial (POT) ya ha completado toda la fase de análisis y diagnóstico, y se ha elaborado el documento de inicio para la evaluación ambiental que ya se presentó en febrero y se remitió a los municipios afectados, a las confederaciones hidrográficas, a las direcciones generales de la Junta aunque la Consejería de Ordenación del Territorio todavía está a la espera del informe de la Dirección General de Evaluación Ambiental que contiene todas las alegaciones presentadas sobre el avance de Plan de Ordenación Territorial.
La Junta no quiere desvelar todavía las primeras premisas sobre las que se basará el futuro crecimiento del área metropolitana de Albacete «porque es un documento vivo sometido a las observaciones que nos h hagan desde los diferentes organismos», recuerda la directora general de Planificación Territorial, Bárbara Pons, que recordó que se iniciará el proceso de información pública en el tramo final del año.
Además, la Junta prefiere esperar a contar con la estrategia territorial, que fijará los criterios de crecimiento en toda la Región, «por pura coherencia de los documentos, aunque estamos trabajando en paralelo».
El objetivo es que el borrador de esta estrategia regional esté finalizado en el mes de julio para, a lo largo del mes de septiembre, someterlo al criterio de una serie de expertos en ordenación del territorio que participaron en las mesas temáticas organizadas por la Consejería, para un primer «filtro» para aprobarlo inicialmente en octubre. Pero el objetivo es fomentar al máximo la participación pública y por ello se establecen una serie de fechas «flexibles, porque si algún experto nos realiza alguna sugerencia que merezca la pena tomar en cuenta a lo mejor se retrasa un poco».
De este modo la idea es someter a información pública este documento en octubre, por lo que una vez que esté aprobada permitirá ir impulsando los planes subregionales, como el caso del Plan de Ordenación de Territorio de Albacete, pero también los del Corredor del Henares, la comarca de La Sagra toledana, la Mesa de Ocaña y el corredor de la A-3 y el corredor Ciudad-Real-Puertollano, «las principales áreas de crecimiento en Castilla-La Mancha».
Planificación conjunta
El Plan de Ordenación Territorial de Albacete busca la colaboración y coordinación entre los municipios más próximos, pero también entre las administraciones implicadas, porque hasta ahora estas actuaciones no se planificaban conjuntamente sino que cada corporación decidía el crecimiento de su localidad, aunque en algunos casos el Gobierno regional tenía potestad para supervisar el proceso, «pero ahora queremos tener una visión conjunta.
El ámbito del POT de Albacete afecta a once municipios, la propia capital y La Roda, Chinchilla, La Gineta, Pozo Cañada, Balazote, Barrax, Valdeganga, Mahora, Peñas de San Pedro y La Herrera. En un principio se barajó la incorporación de Tarazona de la Mancha, Madrigueras y Montalvos, a petición del Ayuntamiento de Albacete, pero finalmente esta primera fase se hará con esas once localidades. «No le vamos a decir a cada municipio hasta donde tiene que crecer, pero sí que vamos a establecer mecanismos para que se coordinen entre sí porque hay determinados recursos que son escasos como el agua y si un municipio crece mucho el de al lado ve limitadas sus expectativas de crecimiento, por eso es necesaria la coordinación», argumentó la directora general de Planificación Territorial.
El objetivo también es, aprovechando que ha pasado el boom de la construcción, que los planes de ordenación municipales que se planteen sean «más realistas y sin crecimientos desmesurados». Y es que un plan de ordenación municipal (que regula el crecimiento de una localidad) tiene un ámbito de aplicación de 12 años por lo que se pretende que el crecimiento que se plantea sea «real» y no desmesurado «como en ocasiones se han planteado en algunos puntos de la Región».
Esta nueva estrategia regional, que regirá el crecimiento de Castilla-La Mancha en los próximos 25 años, ayudará también a la coordinación de los planes, no sólo urbanísticos, sino también de carreteras, de infraestructuras sanitarias o educativas o de planificación hidrológica.