
Las tres cosas son así desde siempre, pero ahora el Camino de Santiago está condenado a sufrir agresiones constantemente y a lo largo de todo su recorrido, por causa de la implantación de polígonos industriales, refinerías y factorías, no a la vera del Camino, sino justamente encima de el Camino de Santiago. Seguramente hay sitios más idóneos donde ubicar cualquier urbanización, polígono industrial o edificaciones de todo tipo, pero parece ser que por cierto magnetismo, siempre le toca al Camino de Santiago bailar con la más fea. Debemos recordar que el Camino de Santiago está declarado Patrimonio de la Humanidad, y que si nosotros, que presumimos de formar parte de la civilización, no lo protegemos, bien poco, o nada, podremos legar a nuestros hijos de este bien cultural intangible que desde hace más de mil años es el Camino de Santiago.
Desde aquí llamo la atención de todos, gobernantes, políticos, empresarios y todas las personas de a pie, para hacer llegar nuestras voces de protesta a todos los organismos, incluido el ICOMOS, que es la agencia encargada de la defensa y protección del Patrimonio Cultural de la Unesco. Su protección implica preservar y no tocar el Camino de Santiago. No respetar esta protección nos abocará a que la UNESCO retire la calificación de Patrimonio Cultural de la Humanidad al Camino de Santiago, lo que sería una vergüenza nacional que demostraría a la vista del resto del mundo que no sabemos cuidar y proteger nuestro patrimonio cultural, paisajístico y ecológico que es el Camino de Santiago. Por todo lo expuesto, por favor, ¿dejen en paz el Camino de Santiago!
Alvaro Bañón Conejero
ALBACETE




