
LOS PLAZOS
Las farolas de su calles ya alumbran desde hace una semana. Siguen, eso sí, sin tener ni una papelera donde tirar un papel, algo que echan bastante en falta pues en la zona se ha instalado una empresa con cientos de trabajadores que en sus ratos libres salen a la calle a echarse un cigarro. El resultado: parterres de los árboles que parecen ceniceros.
Se quejan también de que para llevar a sus hijos al nuevo colegio Giner de los Ríos tienen que dar un rodeo enorme y jugarse el tipo, todo por una valla que les corta el paso al llegar a la AB-20 y que un parque infantil cercano a una guardería sigue cercado por vallas.
El concejal de Urbanismo, Antonio Martínez, dice ser consciente de esta situación. Explica que en los nuevos barrios se han ido concediendo permisos para entrar a vivir en los nuevos bloques sin esperar a que el Ayuntamiento de Albacete se hiciese cargo de la urbanización, paso que se supone era previo, «porque hay gente que necesitaba esa vivienda». El inconveniente es que en estos barrios los servicios públicos no funcionan, digámoslo así, al cien por cien. De ahí la quejas de los vecinos.
Pero éstos no eran los únicos en quejarse. Los constructores también denunciaron hace tiempo de que cada vez que un agente urbanizador terminaba la construcción de un nuevo barrio, con todo lo que eso supone, -desde la colocación de farolas o contenedores soterrados a la plantación de nuevos jardines e instalación de juegos infantiles-, surgían problemas al no existir una normativa clara que estableciese el mecanismo por el cuál el Ayuntamiento pasaba hacerse cargo de las nuevas calles. La Junta de Comunidades debía haber aprobado un reglamento regulando esta cuestión. El caso es que no lo ha hecho, lo que ha llevado al Ayuntamiento de Albacete a crear su propia norma. El jueves pasado, la Gerencia de Urbanismo aprobó un protocolo para la recepción de obras de urbanización.
En el mismo se establece que un mes antes de que finalicen dichas obras, se debe avisar al Ayuntamiento para que sus técnicos puedan ir ya comprobando si todo se ha hecho correctamente. Terminadas las obras, habrá tres meses de plazo para que urbanizador y Ayuntamiento firmen el acta de recepción. Si esta es positiva, a partir de ese día el municipio estaría obligado a mantener las nuevas calles y a prestar los servicios públicos. Si se observasen defectos, se harían constar para que el urbanizador los corrija en el plazo que se acuerde.
Las nuevas calles tendrán un periodo de garantía de un año y de quince años por si apareciesen vicios ocultos. Una vez firmada el acta de recepción, el Ayuntamiento devolverá a los urbanizadores el 93% del aval, reteniendo el 7% restante por si hiciese falta echar mano durante el periodo de garantía.
El concejal de Urbanismo confió en que con la aplicación de este protocolo, pendiente de aprobación definitiva, pueden subsanarse los problemas surgidos hasta ahora. Cuatro barrios, -el del sector 14-Imaginalia, los sectores 11 y 12, junto a la Facultad de Medicina, y el sector 19, al lado del campus universitario-, están a la espera de que el Ayuntamiento los acepte.




