
Tráfico, colas, masificación y buenos dividendos para los comerciantes marcaron el inicio real -aunque no oficial- de las rebajas. Las tarjetas echaron humo tanto en el Centro como en las grandes superficies. La llamada de las rebajas fue demasiado fuerte como para apretarse el cinturón. Y es que el propio presidente de la Federación de Comercio, Lorenzo López, reconocía ayer que, si bien la economía española no pasaba por sus mejores momentos, la jornada estaba resultando más que propicia para el comercio local.
«Que sea día festivo nos está favoreciendo -reconocía ayer Lorenzo López-, pero, diga lo que diga el Gobierno, hay crisis y se nota». Así, a las doce y media, la tienda de Paola Iglesias, situada en el Pasaje de Lodares, estaba prácticamente vacía. En su opinión, los clientes habían renunciado a comprar en temporada, pero no se habían resistido a la llamada al ahorro que lanzan las rebajas. «Es como si me hubiesen desvalijado la tienda; no había visto una avalancha igual; creo que la gente estaba esperando», comentaba Paola Iglesias.
Avalancha
Pero si la avalancha de gente en las calles apenas si permitía caminar al medio día, lo peor estaba dentro de los establecimientos, donde, aun con refuerzo de personal, las colas eran interminables. En las tiendas más conocidas, daba igual lo rápidas que fueran las dependientes en su intento por devolver el orden a los estantes, todo volvía al suelo.
Eso sí, en medio de todo este 'caos', el presidente de la Asociación de Consumidores (UCE), Antonio Roncero, recordaba ayer a este diario que «no se debe salir de compras sin más». Roncero recomendaba a los consumidores que hay que comprar con cabeza, únicamente lo que se necesite, para que la cuesta de enero no llegue, incluso, a endeudar a las familias de cara a febrero. «Esta época -advirtió- requiere un esfuerzo grande de autocontrol».
El presidente de la UCE reconoció que cada vez hay más consumidores concienciados, que compran de forma racional y moderada, pero eso no quita que siga habiendo quien compra más de lo que necesita y gastando por encima de sus posibilidades.
La clave
Roncero recordó a quien compre en temporada de rebajas que se tiene que encontrar lo mismo que en diciembre, solo que rebajado. Asimismo, reiteró que «el consumidor tiene que tener siempre muy presente que en rebajas no pierde ni uno solo de sus derechos».
Si un consumidor considera que se está vulnerando alguno de sus derechos lo único que tiene que hacer, tal y como ayer recordó Roncero, es pedir la hoja de reclamaciones y exigir dos copias, ya que una de ellas la tendrá que entregar en una asociación de consumidores, en la Oficina Municipal de Información al Consumidor (Omic) o en la Delegación Provincial de Sanidad. Eso sí, el presidente de la UCE reconoció que la mayoría de los comercios albaceteños son respetuosos con la normativa vigente.
No obstante, ayer no había consumidores descontentos sino clientes en busca de aquella prenda que vieron el día 6 a su precio y que ayer estaría, como mínimo, al 20%. Y es que si por algo se está caracterizando esta temporada de rebajas es por un descenso espectacular de los precios. Las grandes cadenas arrancaron ayer con carteles del 50% en sus escaparates.
Lo primero, el cliente
Así, si alguien tuvo buen comienzo de rebajas, ese fue El Corte Inglés, que ya tenía cola en la puerta antes de abrir. En el centro de la calle Ancha, no cabía ni un alfiler. «Esperábamos clientes, pero no tan temprano y tantos», confesaba ayer Francisco Alventosa, director del Corte Inglés de Albacete. Alventosa reconoció además que «hemos arrancado bien; había cola antes de entrar». Precisamente, en relación con el nuevo centro, el director se limitó a confirmar que abrirá en Primavera, porque «ahora lo importante son las rebajas y lo primero es el cliente».
El hecho de que ayer fuese día festivo animó a que las rebajas arrancaran con más fuerzas de lo acostumbrado en un año marcado por la amenaza de crisis. Las colas no mermaron ni a la hora de comer, aunque el Centro sí que tuvo un pequeño respiro porque muchos comercios cerraron para abrir por la tarde con las fuerzas renovadas.
Lo que sí se empezó a notar desde primera hora es que la avalancha de clientes había dejado las estanterías vacías. Hubo quien agotó existencias.




