«El botellón del sábado en la explanada de la Plaza de Toros fue apoteósico. A las cinco de la madrugada parecía un campo de batalla, con los desperdicios, botellas y vasos tirados por las calles», denuncia Carmen Sánchez que considera que, de cara al III Centenario, el Ayuntamiento tendría que tomar medidas de concienciación, porque «los jóvenes no utilizan ni los contenedores». «Los vecinos de San Pablo queremos tanto a nuestra Feria que nos resignamos a sufrir sus inconvenientes, fundamentalmente el tráfico, que en esta zona es infernal porque se producen muchos atascos. Lo que tampoco nos parece bien es el botellón que se produce frente al instituto, donde dejan botellas rotas con el consiguiente peligro que conlleva para los vecinos». «Mi apreciación personal sobre lo que nos ha afectado esta Feria no difiere de años anteriores: el aparcamiento no nos deja vivir, sufrimos la ocupación continua de vados, sobre todo los comercios del barrio. También tenemos mucha suciedad, gente que hace sus necesidades en rincones y portales y que despiden un hedor insoportable por todas las calles». «En el barrio del Pilar pensamos que tendrían que regular los ruidos en la zona especial de los Ejidos, porque a las siete de la mañana todavía está la música a tope y molesta mucho a los vecinos de la Avenida de los Toreros, cuyo cierre, por cierto, también ha afectado mucho al barrio, aunque entendemos que si lo dicen los técnicos es por mayor seguridad de la Feria».