El lunes asistimos a un nuevo hito en la promoción de un producto comercial a través de la televisión. Pero por primera vez no se hizo dentro de los cortes publicitarios ni se indicó con el rótulo de publicidad dentro de un programa, sino en pleno Telediario de las 9 de la noche. El producto comercial era Bruce Springsteen, que saca nuevo disco. Si, ya sé que se dirán ustedes que el Boss es mucho más que un producto, es un artista, uno de los más grandes. Estamos de acuerdo. Incluso el anunciar la salida de su nuevo disco es una noticia muy adecuada para las páginas culturales del Telediario. Pero lo que TVE ha hecho tiene muy poco que ver con la cultura y mucho con el marketing publicitario, y se intuye a una discográfica manejando los hilos de todo este tinglado, porque lo que se vio fue un gran tinglado.
Entre las noticias de los incendios de Grecia, de la lucha antiterrorista o del descarrilamiento de un tren en Sevilla, apareció además la noticia de que TVE ofrecía la primicia y la posibilidad de descargarse un tema del nuevo disco de Spingsteen, legal eso sí, por Internet. La fórmula, siempre con alguna discográfica detrás, no es nueva. Es habitual que radiofórmulas o algún programa musical concreto ofrezcan en exclusiva absoluta la primicia, durante un tiempo limitado, del nuevo trabajo de algún artista relevante. Pero el Telediario es (o era, hasta el lunes por la noche) otra cosa, se supone que algo más serio donde no caben este tipo de promociones.
Este hecho provoca una segunda reflexión. ¿Cuánto tiempo hace que TVE, o cualquier otra cadena, no ofrece en directo algún concierto de esos artistas o grupos capaces de llenar estadios? Muchísimo, se dirán ustedes, y es cierto. Se lo aclaro: nunca lo han hecho. Sin embargo, en cualquier televisión europea es muy habitual que, dentro de las giras de los grandes artistas, se ofrezca alguno de sus conciertos, íntegro, de principio a fin, y en riguroso directo. Pero eso es un concepto diferente de televisión, completamente opuesto a los cánones que rigen nuestros canales, con una programación musical que, en el caso de que la tengan, se limitan al cotilleo de cantantes de tres al cuarto. Si a Televisión Española le preocupa mucho más la canción del verano que los conciertos del Boss, ¿qué hace promocionándolo en el Telediario? ¿No sería más coherente que dedicase una noche de sábado, de esas que no saben que hacer con su parrilla, a transmitir dos horas de uno de sus conciertos, aunque fuese grabado?
Los programas musicales siguen siendo una de las asignaturas pendientes de todos nuestros canales, ¿y tienen tantas! En este contexto, Televisión Española con esta operación promocional saca audiencia, que falta le hace, pero el Telediario perdió un poco más de credibilidad.