Jueves, 16 de agosto de 2007
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ALBACETE

EDICIÓN IMPRESA

Albacete
El azúcar se transforma en combustible
Los productores de la provincia cambian la remolacha por los cultivos energéticos Los biocombustibles han disparado los precios del cereal que han aumentado hasta un 40%
El azúcar se transforma en combustible
EN AUGE. Un vehículo repostando combustible biodiesel. / LA VERDAD
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PRECIOS
-Cereal en el año 2006: 0,10 euros el kilo, aproximadamente.

-Trigo en el año 2006: 0,16 euros el kilo, aproximadamente.

-Cereal en el año 2007: 0,16 euros el kilo, aproximadamente.

-Trigo en el año 2007: 0,22 euros el kilo.

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En 2005, alrededor de 130 agricultores, se dedicaban al cultivo de la remolacha en nuestra provincia. La reforma de la Organización Común de Mercado (OCM) del azúcar, que se produjo ese mismo año, provocó que todos ellos se vieran obligados a abandonar ese cultivo. La razón principal fue la bajada de los precios y la escasa subvención de la administración, a lo que se sumó el incremento de los precios del combustible, como asegura el expresidente de la Asociación Provincial Remolachera de Albacete, Tomás Escribano. «Todos los agricultores de Albacete teníamos el contrato con Azucareras Reunidas de Jaén y con la subida del combustible, el transporte se encareció mucho, lo que terminó de rematarnos la faena».

Con la remolacha, estos agricultores perdían uno de sus cultivos más rentables, como nos explica uno de ellos, Paulino Martínez. «Era un cultivo que nos dejaba unos buenos dividendos. Tal vez el cultivo que dejaba mejores dividendos sin riesgo. La cebolla te puede dar más, pero un mal año te puede causar muchas pérdidas. Con la remolacha trabajábamos a un precio concertado y daba unos rendimientos seguros».

Cultivos energéticos

De la noche a la mañana, cerca de 3.500 hectáreas de remolacha, quedaban a la espera de un nuevo cultivo. Algunos remolacheros decidieron sembrar otros productos ya conocidos, como la cebolla; mientras que otros muchos, prefirieron lanzarse a un mercado emergente, el de los biocombustibles.

En cualquier caso, para todos ellos ha sido una decisión acertada, como afirma su expresidente, Tomás Escribano. «El tiempo nos ha dado la razón. Aunque nos duele haber dejado la remolacha, en el bolsillo lo habríamos notado mucho. El cultivo habría sido inviable, los recortes de agua que hemos sufrido en el acuífero, habrían hecho su cultivo imposible, porque tendríamos que haber dedicado toda nuestra dotación de agua a la remolacha, abandonando el resto de cultivos», señaló.

Reducción de agua

Esta opinión también es compartida por el remolachero Paulino Martínez. «En mi zona (Minaya), la Junta de Regantes ha hecho una reducción de agua del 20% en el riego y en otras zonas ha llegado al 40%. Eso nos ha obligado a poner cultivos que necesitasen menos agua y hemos tenido suerte». La suerte de estos agricultores, ha venido condicionada por varios factores, el principal sin duda, ha sido apostar por los cultivos energéticos; es decir, por aquellos que se destinan a la fabricación de biodiesel y bioetanol.

Los biocombustibles han comenzado a utilizarse cada vez con más asiduidad y esto ha hecho, entre otras cosas, que países como Estados Unidos que antes exportaba muchos cereales, ahora los importe, lo que ha provocado que los precios hayan aumentado.

Esta circunstancia, ha supuesto un gran cambio en la economía, como explica Tomás Escribano. «En la agricultura se ha producido una pequeña revolución, a causa de los cultivos energéticos. En esta campaña se ha disparado el precio del cereal, con lo que se está acercando al precio que realmente debería tener. Podemos decir que en un año el precio de algunos cereales ha subido un 35 ó un 40%».

Por otra parte, en los países del Este, de la antigua Unión Soviética (grandes productores de este tipo de cultivos), parece que la cosecha no ha sido buena, lo que ha supuesto otro golpe de suerte. «Hay una demanda muy grande de cereal por la fabricación de bioetanol -apunta Escribano- y con el biodiesel pasa lo mismo, por lo que también se está empezando a disparar el precio del aceite de girasol con esto estamos intentando paliar las pérdidas que tuvimos al dejar la remolacha».

Otra casualidad, es que Azucareras Reunidas de Jaén, situada en Linares, también ha apostado por los cultivos energéticos, convirtiendo su fábrica en una transformadora de aceite en biodiesel. «Nuestra vieja relación puede ser muy beneficiosa. Por eso, hemos sembrado ya bastante colza en la provincia en esta campaña».

El último factor que ha contribuido a la suerte de estos agricultores, ha sido el clima, como nos explica, Paulino Martínez. «El clima este año ha sido fantástico, han coincidido las lluvias y el buen tiempo de junio, ya que el calor no ha llegado hasta julio. El año pasado en mayo había 37º y eso fue malo para la cosecha, en la que se obtuvieron menos kilos».

Escepticismo

El que las cosas les hayan ido bien, gracias a tantos factores, hace que miren al futuro con un cierto escepticismo. El expresidente de los remolacheros, Tomás Escribano, se siente alegre, a su manera. «Tenemos una alegría diferente. Empezamos a mirar al futuro y lo vemos oscuro. En Albacete hay mucho secano y por desgracia no todos los años van a ser como este. El secano no está en absoluta ruina, pero podemos decir que está tocándola, salvo que tengamos varios años como éste».

Con el riego las cosas son diferentes, pero también preocupa el futuro del agua. «Con el riego hay más optimismo, pero no demasiado, porque vemos que el agua cada vez va a escasear más».

Por su parte, el remolachero Paulino Martínez, reconoce que los precios de productos como el cereal, el girasol o la colza, han subido por el tema de los biocombustibles, pero no olvida. «Ha sido una maravilla coger estos precios y esperemos que sigan muchos años, pero no se gana tanto como con la remolacha. La remolacha ha sido el cultivo rey. Siempre ha sido el cultivo más seguro y el que más rendimiento ha dado. Con la remolacha sacábamos el triple o más».

Además, también muestra su descontento por las subidas de otros precios. «Estamos descontentos, porque los abonos han subido mucho, la energía eléctrica también ha subido una barbaridad y ya se habla de que el año que viene también quieren subir los abonos. Parece que cuando el agricultor coge dos duros, los demás van por ellos». Por otra parte, aunque ellos han tenido suerte a pesar de haber dejado uno de sus mejores cultivos, hay quien ha salido peor parado. «No sólo se ha perdido renta en el sector agrario -comenta Paulino- las empresas de servicios, como las de transportes o las de productos fitosanitarios también han perdido poder adquisitivo. Esto ha afectado en general a la economía de Albacete. Incluso hay empresas que han ido a la quiebra, porque el 70% de sus ingresos venían de los remolacheros».

 
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