Martes, 31 de julio de 2007
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LA VERDAD

LV / Las altas temperaturas ponen en peligro a los pacientes cardiovasculares Diez minutos de ejercicio diario bastan para mejorar la salud cardíaca
Incrementar el consumo de frutas y verduras para garantizar la hidratación del organismo es una de las medidas de precaución que recomiendan los expertos Es posible modificar los factores de riesgo con cambios en sus hábitos de vida
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BEBER. El agua es fundamental para mantener la hidratación del organismo. / ARCHIVO LV
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A pesar de que tradicionalmente las enfermedades cardiovasculares se han relacionado con el frío y el invierno, «las altas temperaturas también pueden resultar peligrosas para los pacientes con patologías cardiovasculares», tal y como afirma la doctora Carmen de Pablo, presidenta de la Sección de Cardiología Preventiva y Rehabilitación Cardíaca de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), quien alerta que en los meses de verano, cuando persisten las altas temperaturas durante varios días, los pacientes con patología cardiovascular pueden sufrir descompensaciones en su enfermedad.

El principal motivo de la descompensación como consecuencia del calor «radica en las alteraciones de la termorregulación corporal, ya que el organismo pierde calor mediante el sudor y la vasodilatación de los vasos sanguíneos periféricos», señala la doctora de Pablo. La vasodilatación excesiva puede producir un descenso de la tensión arterial con episodios de mareos e incluso de síncopes -pérdida transitoria de la conciencia-. «Los cardiópatas tienen más probabilidades, como consecuencia de su enfermedad y de la medicación, de sufrir un descenso de la tensión arterial», matiza.

Por todo ello, los pacientes con patología cardiovascular deben extremar las medidas preventivas durante los meses de verano, donde las temperaturas alcanzan cifras máximas.

Por otra parte, los expertos recomiendan hacer especial hincapié en «la hidratación, bebiendo líquido en abundancia; también es recomendable ingerir alimentos con alto contenido en agua, como frutas y verduras», señala la doctora Nieves Tarín, editora asociada de la revista Corazón y Salud y miembro de la Fundación Española del Corazón.

Riesgo controlable

Según recientes estudios realizados, más de la mitad de la población que padece enfermedades cardiovasculares podría modificar, al menos, uno de los factores de riesgo de sufrir un accidente relacionado con su patología. En general, los enfermos están poco concienciados de las medidas preventivas, como la alimentación y el ejercicio, además de un adecuado control de la tensión arterial.

Por otra parte, se han realizado investigaciones científicas que aseguran que, en el caso de las mujeres, la edad a la que se empieza la terapia hormonal sustitutoria (TSH) también determina el riesgo de sufrir una enfermedad coronaria. Según un informe estadounidense, las mujeres que comienzan a usar TSH cuando son más jóvenes, cerca del inicio de la menopausia, tienen cerca de 30% menos riesgo de enfermedad coronaria del corazón, comparadas con las mujeres que nunca usan hormonas. Un estudio reciente demuestra que incluso 10 minutos al día pueden mejorar la aptitud cardiovascular. La investigación, publicada por JAMA, y difundida por DOYMA, encontró que, cuando las mujeres sedentarias que tenían sobrepeso o eran obesas comenzaron a practicar un promedio de 72 minutos de ejercicio a la semana, aumentaron su consumo máximo de oxígeno en 4,2% en comparación con las mujeres que permanecieron inactivas. «Para las personas que han estado realmente sedentarias, el beneficio es casi inmediato. Levántese ya de ese sillón», aconseja el autor principal del estudio, el doctor Timothy Church, director del Pennington Biomedical Research Center en Louisiana. «La idea de que entre 10 y 15 minutos de ejercicio al día pudieran ofrecer beneficios en cuanto a la buena forma nos sorprendió», añade.

Los investigadores también encontraron que aunque un poquito de ejercicio era beneficioso, más ejercicio mejoró la forma cardiorrespiratoria aún más. Church anota que la intensidad del ejercicio realizado por las mujeres del estudio era muy baja, probablemente el equivalente de caminar a una velocidad de 3 a 5 km por hora.

Los autores comenzaron la investigación porque ha habido pocos estudios que hayan evaluado el efecto de respuesta a la dosis del ejercicio, es decir, cuánto ejercicio se necesita para ver un beneficio y si una mayor cantidad de ejercicio continuará produciendo beneficios adicionales. «Ésta es una gran noticia para los sedentarios y los que envejecen», dijo Church. «Hay personas que no pueden alcanzar los niveles de ejercicio recomendados, pero ahora sabemos que si no puede hacer 150 minutos a la semana, hay beneficios de hacer aunque sea la mitad».

El ejercicio sostenido y prolongado previene la rígidez del músculo cardíaco, considerada tradicionalmente una consecuencia inevitable del envejecimiento. Sin embargo, las personas que practican ejercicio reducen el riesgo de desarrollar insuficiencia cardíaca, la cual representa el 40% de las hospitalizaciones en personas mayores de 65 años.

 
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