Domingo, 22 de julio de 2007
Registro Hemeroteca

en

ALBACETE

EDICIÓN IMPRESA

Albacete
«Lo que más me impresionó fue su cara de sorpresa al verme»
«Lo que más me impresionó         fue su cara de sorpresa al verme»
HOSPITALARIOS. La madrina albaceteña visitó al ahijado de su hijo. / LV
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Una de las actuaciones contenidas en los apadrinamientos de niños del Tercer Mundo consiste en la posibilidad de visitar a los ahijados en su comunidad, una posibilidad que aprovechó la albaceteña Carmen Rosa Motas, aprovechando que tiene familia en Lima.

A pesar de que suponía un viaje peligroso y no exento de problemas, Carmen Rosa Motas estaba convencida de que quería conocer a Lourdes Yaneth Choquecondo, una niña de nueve años que vive en una montaña de la cordillera de los Andes. «Sabía que el viaje era sacrificado, pero tengo que agradecer a la Fundación Intervida que me facilitara toda clase de atenciones», relata esta madrina albaceteña.

Asegura que siempre ha sentido necesidad de ayudar a los más necesitados porque fue educada en colegios religiosos y «me sienta fatal que haya niños que no tienen nada y aquí estemos inmersos en la vorágine del consumo».

Abuela de tres nietos, Carmen Rosa Motas quiere transmitirles el valor de la solidaridad y que entiendan que hay niños «que no tienen nada para comer». Por eso a su regreso de Perú les enseñó el álbum de fotografías donde aparece Lourdes Yaneth con su familia. De la experiencia recuerda la imposibilidad de comunicarse con la pequeña porque habla quechua y de la casa de adobe en la que vive, construida a base de paja y barro.

«Gracias, madrina»

Cuando llegó a la comunidad, Carmen Rosa fue recibida por el padre y la madre adoptivos de la niña, que recibió los regalos que le traía su madrina de España: «Tenía muchísima ilusión por ver a esa niña, una niña con la cara curtida por el sol y por el clima; lo que más me impresionó fue su cara de sorpresa al verme a mí, sólo atinó a decir 'gracias, madrina', que son las únicas palabras que le habían enseñado en español».

Esta madrina albaceteña afirma que su ahijada «vive feliz» porque «no conoce otra cosa, ni televisión, ni agua, ni luz » Cuenta que la comunidad andina recibe la vista del médico para «limpiarles los ojos, oídos y la boca» y que, a pesar de su humildad, «son muy hospitalarios, les dieron una bolsa con queso a los voluntarios de Intervida que me acompañaron, pero se la devolvieron». Del futuro de su ahijada relata que el apadrinamiento con ella durará hasta que cumpla los 14 años, edad en la que se supone que la menor ya estará preparada para servir en alguna casa y trabajar. Sin embargo, Carmen Rosa Motas dijo desear que Yaneth tenga más suerte que sus iguales pues, al ser hija de padres adoptivos de edad avanzada, «quizá su futuro lo tenga mejor que otros niños pues puede aspirar a quedarse en su hacienda y casarse con alguien del lugar».

Aseguró que ella misma pudo comprobar cómo la Fundación Intervida coopera con estas comunidades tan empobrecidas y cómo el dinero procedente de los apadrinamientos se emplea para todas las familias, y no exclusivamente para la del niño que se ha apadrinado.

Pero el viaje de Carmen Rosa Motas no se terminó en los Andes. También viajó esta valiente albaceteña a conocer al ahijado de su hijo Miguel Ángel, un niño que la invitó a comer diciéndole: «Madrina, vamos a agradecer a Diosito por tener algo para comer hoy».

Recién jubilada de su trabajo, dice que su hijo quiere regalarle otro viaje a Perú, pero su intención es que, en esta ocasión, la acompañen toda su familia para mostrarle la forma de vida que tienen estos niños y cómo las organizaciones no gubernamentales emplean el dinero de los padrinos y madrinas en beneficio de toda la comunidad.

 
Vocento

Contactar | Publicidad |Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad |Master de Periodismo |Visitas a La Verdad

Canales RSS