La violencia escolar «entre iguales» centró ayer una de las sesiones del curso que el Centro de Profesores está celebrando y que impartió el adjunto segundo del Defensor del Pueblo de España, el albaceteño Manuel Aguilar.
-¿En qué sentido se ha abordado el problema de la violencia escolar?
-En 2001 el Defensor del Pueblo realizó un estudio sobre la violencia escolar entre iguales desde el punto de vista de los agresores, los agredidos y los testigos de este fenómeno, que aborda los casos de violencia verbal, física, de exclusión social o mixta. Ese trabajo se ha repetido en el año 2007 y los datos arrojan un descenso de este tipo de violencia en la Educación Secundaria, aunque sigue siendo un problema. De hecho, casi uno de cada tres alumnos ha sufrido algún tipo de violencia, sobre todo social o de exclusión o aislamiento en la clase, con chicos que lo han vivido dramáticamente. En estos seis años la sociedad se ha sensibilizado mucho; hay muchos centros que se han unido a programas de convivencia en las aulas y eso creo que ha motivado que los casos hayan descendido, al tiempo que se ha creado una mayor conciencia social sobre el problema por parte de la comunidad educativa.
-¿Los datos del estudio son extrapolables a Albacete?
-Prácticamente no hay diferencias significativas en cuanto a poblaciones ni entre comunidades autónomas. Estos comportamientos se dan en todo tipo de centros, tanto públicos como privados o concertados. Por tanto, son datos que sí se pueden extrapolar a Albacete.
-¿Se trata de un fenómeno que ha existido siempre o es ahora cuando más se está produciendo, a pesar de ese descenso?
-Digamos que la violencia escolar ha existido siempre, pero no se había tomado conciencia sobre ella. Por ejemplo, hace quince o veinte años las bromas a los novatos en los colegios mayores y en las residencias universitarias estaban bien vistas socialmente, pero hoy está prohibido y no se acepta, ya que la sociedad ha tomado conciencia de que hay personas que sufren con ese tipo de bromas pesadas por parte de sus compañeros. En estos momentos hay una conciencia social y tenemos que estar vigilantes para atender a las víctimas de la violencia escolar.
-¿Por qué ocurren los casos de violencia?
-El estudio se ha realizado en 300 centros educativos de toda España, con 3.000 alumnos encuestados y una fiabilidad del 95,5%. De los resultados se desprende que, en un porcentaje muy importante que asciende a casi el 75% de los casos, influye la personalidad del alumno, mientras que en un 15% depende del propio medio familiar en el que viven. Por eso, ante un mismo problema, determinados alumnos lo viven como víctimas y a otros no les afecta.
-¿Cuáles son las líneas a seguir cuando se detecta un caso de este tipo en los colegios?
-Hay programas de convivencia a los que se están acogiendo casi todos los centros educativos y en los que participan alumnos, asociaciones de padres y mediadores de los gabinetes psicopedagógicos.
-Recientemente ha saltado a los medios de comunicación el caso de una madre asturiana que pedía ayuda por los problemas de su hija de 13 años. ¿Hasta dónde llega la responsabilidad de las instituciones ante situaciones como ésta?
-Las instituciones deben complementar y atender cualquier tipo de demanda que venga del ámbito familiar, lo cual no quiere decir que la tutela la tengan que tener las instituciones: puede establecerse una ayuda psicológica, pedagógica o de cualquier otro tipo a la familia para atender el problema.